Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

colectiva

El Papel de la Teoría en la Erección de una Economía Solidaria

  1. Tradicionalmente pensamos que el trabajo en comunidad debe pasar por el compromiso y la conciencia. Error, hacemos más de lo que pensamos sin manifestar compromiso alguno y sin ser conscientes de ello. El éxito del capitalismo estriba en que hace trabajar a la gente sin el recurso del compromiso y la conciencia. Compromiso y conciencia son tan solo otros tantos recursos utilizados por el capital para valorizarse. La manipulación llega a ser más importante que el compromiso y la conciencia. Una economía solidaria deberá basarse en empresas que no tengan que sostenerse ni con el compromiso ni con la conciencia comunitaria, sino que se deberán funcionar autónomamente como parte de un mecanismo ordinario de sobrevivencia que no necesariamente requiera de esfuerzos colectivos extras para su sostenimiento (tal y como lo han hecho las empresas capitalistas). Los esfuerzos conscientes extra son a la larga una carga que estorba cuando se tienen múltiples cosas mucho más importantes que hacer en la vida, tales como perder el tiempo, dormir o hacer el amor. Nunca debe apostarse a la fatiga del colectivo.
  2. El cooperativismo echó en la espalda de las comunidades la responsabilidad de las empresas y de la economía, con una de ellas bastaba para su fracaso. Una empresa es tarea de una vida o de varias, pero no de una comunidad. A uno o pocos individuos puede resultarles necesario, divertido o vital involucrarse en la creación y sostenimiento de una empresa, pero la experiencia nos dice que el resto de los individuos de una comunidad encuentran más interesantes otras cosas y que su involucramiento con las empresas es estrictamente formal. De ahí que la inmensa mayoría (casi su totalidad atendiendo al número de las que persisten ante las que se crearon) de las cooperativas desaparecieron, son solo historia en nuestro país.
  3. Occidente que opera en base al pensamiento (en el cual la conciencia es vital) es más afín al compromiso comunitario en torno a cooperativas, no es el caso nuestro que trabajamos en base a la intuición y la representación (que son formas totalizantes de operar) en las que el sistema económico es tan solo una fracción de la experiencia vívida. Es cierto que el espacio cultural nuestro se deforma ante la presencia del sistema capitalista que es monotemático, pero pese a eso seguimos con nuestras tendencias que tercamente se manifiestan en múltiples aspectos de nuestro hacer social.
  4. Es un gran error pretender articular una teoría que guíe los pasos para construir una economía alternativa al capitalismo, a partir de una economía solidaria; ésta se construirá a partir de la experiencia comunitaria integrada. Una economía alternativa deberá nacer a partir de rehacer la vida colectiva de barrios, colonias, pueblos y ciudades. Esa vida colectiva apoyada en micropolos de actividad comunitaria (cafés, talleres, empresas, centros de diversión, etc.) será la que conduzca la creación de un verdadero poder colectivo basado en una economía comunitaria fuerte. La teoría no puede seguir jugando el papel de rectora de la acción; la teoría solamente debe ser auxiliar de la acción directa y no la que marque los caminos a seguir, solamente debe ser la que reflexiona sobre ellos, la que ayuda a corregir rumbos no la que los prefija. En todo momento la teoría debe comportarse como un método y ser únicamente la idea que alumbra tenuemente a una realidad que se le sobreimpone.
  5. Craquear a un sistema que piensa, para seguir pensando, es reproducir lo mismo que se combate; eso ya nos lo demostró la URSS. La economía solidaria fundada en la microempresas asentadas en comunidades es un crack para el sistema, algo que lo abre y lo aprovecha en un sentido distinto al del capital y con otra lógica ¿Cuál? Si hoy pudiésemos definirla, no estaríamos craqueando nada. La economía solidaria o civil y su teoría, deberá empezar a construirse a partir de la integración de las comunidades.
  6. La teoría solamente es necesaria en el ámbito de la lucha ideológica, la cual necesariamente se desarrolla al interior del y para el sistema. Urge inventar teorías sanas y fuertes para defender la existencia de criaturas sociales de otra especie; urge teorizar como un método de contención de los perros de caza.
  7. Lo que da piso a una economía solidaria es precisamente nuestra propensión gregaria ampliamente documentada por la antropología. Esa propensión gregaria no es un mero impulso colectivizante , es toda una forma de vivir y hacer distinta punto por punto de la manera capitalista, por más que ésta distorsiona a aquella. Las características de nuestro gregarismo no son valores, son devenires retratados incluso en nuestro cableado neuronal. Tales devenires tienden a interactuar como un todo. Un valor destaca sobre un fondo constituido por el conjunto de cosas que no lo son, una visión holística difícilmente puede hacer distingos, salvo los coyunturalmente operativos (como la tecnología útil en la elaboración de mercancías, las decisiones, etc.) que de ninguna manera son los rectores de la existencia.
  8. Los planteamientos sobre el cooperativismo ingenuamente han erigido teorías de dominación social en tanto que no plantean el principio de autonomía para las comunidades, sino su regulación por parte del estado. La propuesta de Gómez Morín , como la de muchos otros, apuntó al despotismo o a lo que él entendió como el sometimiento del sector social.
  9. La economía mixta es una realidad del capital, el cual requiere que el estado subvencione a la propiedad privada, por tanto no puede ser parte de un programa social de la sociedad civil. Sin embargo, es una realidad con la que se tendrá que convivir y que deberá irse modificando o desaparecer conforme se construya una economía civil (basada en microempresas capitalistas de orientación colectivista, organizadas en federaciones y confederaciones). Es decir, en tanto se construya el poder civil será obligado convivir con viejas estructuras orientadas a favorecer a las oligarquías y, en la medida de lo posible, reorientarlas a finalidades sociales.
  10. No se puede pensar que con la economía solidaria deba desaparecer la empresa privada, no, se trata de que eso se decida en el juego de las fuerzas, en tanto, la empresa privada y empresas comunitarias habrán de convivir y complementarse; aquellas atendiendo la producción utilizando tecnología de punta, estas produciendo con medios convencionales. En todo caso, las empresas comunitarias serán el poder que contrapese la voracidad de las empresas privadas.
 

Jorge Luis Muñoz
Jul-sep 04