Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

Una nueva educación

El Equilibrio Humano

Cultivar la inteligencia, la intuición y la experiencia interior parece ser requisito para una vida que se aproxima a lo pleno. Entendiendo la plenitud no como la extrema felicidad o realización, sino como la capacidad optima de respuesta ante las situaciones que nos depara la vida. En la vida plena se tiene frente a uno permanentemente un panorama de nuestra propia vida, como si fuese una fotografía con las situaciones por las que atravesamos y sus distintas posibilidades. Es como si fuera un tablero de ajedrez en el cual siempre sabemos cuál es la jugada más adecuada, no la que nos da el triunfo y nos da la clave para algo, sino la que nos abre posibilidades de vida que enriquecen nuestra experiencia y que no necesariamente son placenteras, felices, útiles o agradables.
A la inteligencia, como parte del pensamiento, se le cultiva con información, la cual se combina o yuxtapone para crear significados asociados al mundo y a nuestra realidad particular. El pensamiento se manifiesta mediante la consciencia y se comunica con la intuición mediante la crítica.
El pensamiento responde a la contingencia de la vida, es el garante de la existencia. Es el registro de posibilidades de desglose de la vida en la contingencia, posibilidades que se elaboran en los niveles intuitivos y de experiencia interior.
Son herramientas del pensamiento: la inteligencia, la razón, la ciencia, el conocimiento y el método. Es el estado cerebral más desarrollado en Occidente y el que rige mayormente su relacionalidad. Distingue al pensamiento su recurrencia a la consciencia, ese estado cerebral capaz de mantener actualizados los circuitos neurales convocados. De ahí su utilidad en la producción y en la generación del conocimiento utilitario.
La intuición se cultiva mediante la crítica y mediante ella se le convoca. Se manifiesta mediante la emoción y el salto a la consciencia como pensamiento. se comunica con el pensamiento mediante la conciencia.
La experiencia interior se nutre de la experiencia vívida o de la intensidad de la existencia y se manifiesta como experiencia de vida. Se le convoca mediante la intensidad o mediante la meditación.
La experiencia interior parece comunicarse con la intuición mediante la emoción y con el pensamiento mediante la percepción de matices en el despliegue de la existencia y mediante la decisión. La experiencia interior parece fluir hacia el pensamiento mediando la intuición y no parece haber puentes de comunicación del pensamiento hacia la experiencia interior.
Las áreas de cultivo humano son todas aquellas en las que se despliega el hombre, destacando en la actualidad, lo social, lo político, lo económico y la profesión o actividad del individuo particular. En estas cuatro áreas se cultiva al pensamiento procurando información de orden social, político, económico y de la actividad personal. La intuición se cultiva criticando esa información y la experiencia interior llevando una práctica en cada uno de esos campos.
Pensamiento, intuición y experiencia interior trabajan continuamente en planos coordinados y complementarios. En los primeros hay coordinación y simultaneidad como en el caso intuición-pensamiento y existe complementariedad entre ellas cuando funcionan autónomamente de manera asincrónica y sin mediar comunicación, como cuando se crea una imagen o se entra en meditación. El equilibrio de la vida se logra mediante estas funciones

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Nuestras escuelas producen tontos útiles a todo nivel. El truco es viejo, ya en la edad media se cultivó el lado místico de la experiencia interior, dejando de lado todo el potencial de ese estado mental. De esa manera se promovía el contacto con Dios por medio de la oración o de la experiencia mística que era propia de los santos. De esa forma, se escamoteaba el desarrollo de la experiencia interior en todo su potencial al igual que se escamoteaba el enriquecimiento de la inteligencia y la intuición.
En la edad media la faceta mística de la experiencia interior desplazaba aún a la faceta vívida de la misma y desde luego, la meditación como expresión mayor de dicha experiencia. Lejos se estaba de la experiencia interior de Bataille y de la meditación oriental pese a que era de la misma naturaleza que estas; lo cual muestra que cualquier estado mental puede utilizarse para los más aviesos propósitos y que no por utilizarse un estado mental deseable (como la experiencia interior, única posibilidad de percibir al presente) se puede evadir la enajenación de uno mismo o la dominación.
En la actualidad en la enseñanza del diseño se utiliza ampliamente el recuso de la intuición, de hecho es imposible diseñar sin ese estado mental, pero ocurre algo parecido a lo que se hizo en la edad media, se prioriza un aspecto de la intuición en detrimento del resto de los estados mentales como la inteligencia y la experiencia interior. Si en la edad media se priorizo la experiencia interior mística en detrimento de la inteligencia y la intuición, en la enseñanza actual del diseño se utiliza la intuición aplicada al diseño y nada más. Poco se cultiva la inteligencia y menos la experiencia interior.
Lo anterior describe el truco para la producción de tontos útiles: se prioriza un estado mental en detrimento de otras posibilidades mentales y el estado mental seleccionado se parcializa. Por ejemplo, en las ingenierías y en general en todo el sistema educativo actual se prioriza el desarrollo de la inteligencia en detrimento de la intuición y la experiencia interior.
Si se cultiva la inteligencia, se evita que se maneje información fuera de la disciplina que se estudia o de la experiencia que se vive. Lo mismo ocurre con la intuición y la experiencia interior, las cuales se parcializan para efectos de control y finalmente de dominio. De esa manera el manejo de información de áreas relevantes de la vida como son la economía, la política, la sociedad y de la cotidianidad que se vive, la crítica de las mismas que alimentaría a la intuición y las experiencias vívidas que alimentan a la experiencia interior son parcializadas en aras de la especialización.
El resultado es cruel, se producen monstruos de ignorancia. Los mejores exponentes de estos son los tontos útiles como la mayoría de los profesionistas y los tontos con iniciativa cuyos mejores representantes son los políticos y los empresarios.

Jorge Luis Muñoz