Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

Una nueva educación

La Función Pensamiento

(comentario no solicitado a latravesiadeellos@yahoo.com.mx)

Estimado Luis David
Me gusta tu idea de “la idea originaria”. Cada vez es más evidente que hacemos lo que los antiguos arqueólogos y que solemos construir ciudades enteras a partir de un guijarro, lo cual posibilita tanto un control directo (como una manipulación idéntica) tal y como aconsejas. Sin embargo la cosa puede no ser tan fácil, ya que una estructura mental-neuronal que responda a la “idea original”, parece que solamente corresponde a una mentalidad occidental, en la que la piedra de toque es la ganancia y a partir de ahí se construye todo su sistema (económico, mental, afectuoso, científico, etc.). Es decir, lo que tú propones no es una estructura humana “natural”, sino la que ha creado occidente fundada en la capacidad lineo-arbóreo de construcción mental que corresponde a la función pensamiento casi de forma exclusiva. Y resulta que no todos estamos en la misma frecuencia de occidente, ya sea por nuestro genotipo o porque nos movemos en subsistemas que deficientemente reproducen ese modelo mental occidental.
Desde luego, todo sistema o referente es concéntrico y hace girar a todo en torno de él, por ello es difícil darse cuenta que la consciencia es una mera función social que corresponde a un determinado desarrollo histórico. De hecho difícilmente la inteligencia puede caer en la cuenta de que ella es una invención social que responde a una manera de acceder al mundo y nada más.
La función pensamiento de la que es correlato la inteligencia y la ciencia, es tan solo una de las funciones que tiene el cerebro y discurre al lado de otras como la ideación, la intuición, la representación (que es la que se privilegia nacionalmente) y la premonición entre otras. De ahí que tu piedra de toque difícilmente va a operar en mentalidades o cableados neuronales que privilegien otra función distinta al pensamiento. Un ejemplo, una mentalidad gregaria como la nacional, responde por “instinto” (uso la palabreja a falta de algún término mejor) a todo lo que afecta al gregarismo que lo sustenta. Así, en las sociedades indígenas, campesinas y las clases proletarias se registra aún la solidaridad y una fortísima cohesión familiar. Eso puede desde luego interpretarse como una manifestación de “la idea originaria”, pero en este tipo de mentalidades difícilmente vas a encontrar una consciencia como la que refieres necesaria para prevenir el “asalto psicológico”. O sea, estamos ante mentalidades, cableados neuronales bien diferentes que se mueven de acuerdo con otra concepción de mundo, que en el caso que refiero, miran al mundo como unidad: de ahí sus silencios, de ahí su falta de inteligencia (que no les ha hecho falta para sobrevivir), de ahí su renuencia e incapacidad para integrarse a la propuesta occidental.
Es cierto, occidente ha ido recableando neuronalmente a gran parte del planeta, pero es innegable que la mayoría de los 6 mil millones de humanos que somos aún no articulamos nuestra percepción de la manera tan simple como lo hacen los occidentales, de ahí que vale la pena intentar penetrar esas otras mentalidades, así sea tan solo porque pertenecemos a ellas. Únicamente habíamos de cuidar no acceder a esas mentalidades desde la inteligencia, como ingenuamente se pretendió asimilar a la mentalidad oriental.  
Dirás que entonces habría que ser rana para entender a la rana, si se tratara de entenderlas es evidente que sí, pero en realidad las ranas nos interesan por cosas como sus ancas, por más que digamos eufemismos ingeniosos.
Como ves, he apenas introducido tu tema desde otra mirada, pero no he propuesto nada alternativo a tu idea. Sucede que no se si te llegará este correo, que sería lo que justificase seguir con estos devaneos.
Por lo demás, celebro tu aire festivo al tratar tu tema, el desenfado debiera de ser la característica de lo que hacemos, al fin y al cabo solo nos estamos divirtiendo.

junio de 2004
Jorge Luis Muñoz