Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

Una nueva educación

¿Son las comunidades autónomas pequeños infiernos?

Jorge Luis Muñoz

imagen de Fátima Sánchez. FAD, UNAM-México, 2017

Una comunidad rápidamente evoluciona hacia un pequeño infierno. Lo hace de manera natural (1) en tanto que es la manera más simple de sobrevivencia individual y grupal. En efecto de manera biológica y social nos inventamos al mundo que podemos vivir (2) y vamos adecuando nuestras invenciones de acuerdo con nuestra experiencia y expectativas; pero estas no siempre dan con lo más conveniente para la vida en tanto que la imaginación suele suplir lo que no se puede obtener en la realidad y motiva cuando la realidad falla (3)

Obviamente hablamos desde nuestro tiempo en el que el manejo de la imaginación surte de tan buenos dividendos al despotismo. En otros tiempos seguramente será otra cosa, pero por hoy lo más natural es que en una comunidad por muy autónoma que se procure nunca faltará un pico de oro que se transforme en un Stalin, un Hitler o en alguno de nuestros políticos actuales, que no por mediocres menos aspirantes a mesías o dictadores.

En estas condiciones ¿Cómo aspirar a fundar comunidades autonómicas? La historia del capitalismo nos muestra cómo (4) . El capitalismo sin contar con un horizonte utópico al cual dirigirse teleológicamente (sabiendo cuál es su destino) se construyó paso a paso, con la única condición de que los poderes pastorales no desaparecieran, al igual que ocurrió en el pasado de sociedades despóticas (5) (imperios antiguos, griegos, romanos, medievales y chinos entre otros).

Las autonomías en su constitución, deberán seguir el camino de los despotismos pasados dejando fuera de la jugada a los poderes pastorales (6) . Paso a paso las autonomías pueden construirse haciendo de lado a la organización, al gobierno (incluido el autogobierno) y desde luego, en nuestro tiempo, a la democracia. El ejemplo de cómo funciona la cooperativa CECOSESOLA (7) , de Barquisimeto, Venezuela, nos ilustra estas posibilidades.

Las nociones de gobierno, organización y democracia deberán sustituirse con nuevos principios como puede ser el de la formación (8) . Esta puede practicarse desde la meditación, el amor y la reflexión. En nuestros tiempos habría que agregar el aporte oriental de educar en el combate, en tanto que en el ínterin del surgimiento de comunidades autonómicas no van a faltar las autonomías facistoides, religiosas, esclavizantes, terroristas y de toda esa variedad de despotismos en que ha sido prolífica esta etapa humana de poderes pastorales.

El capitalismo y las sociedades despóticas antiguas nos muestran el poder de la formación (que no es lo mismo que la educación, ya que esta se carga hacia la instrucción). Así como se formaron mentalidades esclavas, sometidas, religiosas o consumistas, así se pueden formar mentalidades autonomistas orientadas hacia la solidaridad, el amor, la meditación o la reflexión.

La filosofía deberá desaparecer para dar paso a su punto de origen: esa tendencia biológicamente natural que es la reflexión. Igualmente, la meditación deberá abandonar su estado contemplativo para orientar su lucidez hacia las tendencias que marquen las autonomías. Desde luego, el amor cursi actual deberá dejar su paso a ese amor natural producto de la oxitocina y las neuronas espejo tan presente en las mujeres.
No tendrán que pasar años para servirnos de la meditación ni hacernos viejos para alcanzar buenos niveles de reflexión. Estudios sobre la meditación hoy nos facilitan su alcance: la experiencia estética o atisbo, la intensidad o juego y el mindfulnes nos acercan a experiencias lúcidas que facilitan el trabajo cerebral de relación de datos y toma de decisiones. Del lado de la reflexión el manejo de la intuición y de la reflexión colectiva nos ahorra el encapsulamiento en bibliotecas y computadoras.

No habrá que inventar nada para un buen inicio. Debería ser suficiente volver los ojos a los budas, hacia los confucios, a los cristos y hacia los grandes pensadores occidentales. Los ejemplos de estos personajes son suficientes para sustituir a la actual educación. Los aspectos socioculturales, científico-tecnológicos, biológicos y medioambientales deberían subordinarse a aquellos. No es el caso de una formación místico-religiosa, sino lúcido-reflexiva y amorosa producto de una meditación y reflexión militantes y amorosas. Hoy educamos a grandes asnos en las áreas técnicas e ingenieriles, habría que formar mentalidades lúcido reflexivas y amorosas que cubran también las disciplinas que las autonomías requieran y que los individuos gusten.

“Pueblo chico, infierno grande” se aplica perfectamente a las comunidades autonómicas, pero es posible evitar esos pequeños y grandes infiernos si las autonomías resuelven el problema de la subsistencia y suplen la educación con la formación. No se necesita llegar a la abundancia y el dispendio para resolver el problema de la subsistencia material. Abundancia y dispendio solo ocurren en ciertos grupos y clases sociales del capitalismo, igual que ocurrieron en los despotismos históricos. El grueso de la humanidad se las ha arreglado con subsistencias básicas o ínfimas; lo cual quiere decir que las autonomías podrían hacer lo mismo en tanto mejoran sus niveles de subsistencia.

Una autonomía que hoy aspire a serlo, deberá resolver en primer lugar el problema del empleo al tiempo que resuelve el del entretenimiento y la formación. Esta debe practicarse como un hábito social, complementado con la escuela y la instrucción. La formación escolar deberá capacitar en formas de subsistencia, cura de enfermedades y afecciones, soluciones comunitarias y los temas que la comunidad considere deberían suplir a los actuales planes de estudio decididos en ámbitos ajenos a las comunidades. Toda instrucción escolar, huelga decirlo, nunca debe ejercerse sin el cultivo simultaneo de la meditación y la reflexión militantes y amorosas. Lo que no sale de estas, no sirve. Sirva ese mesianismo para enfatizar la importancia de la formación por encima de la instrucción y la educación.

Por último, es necesario insistir en que hay que retomar particularmente la experiencia del capitalismo y como preforma, deforma y administra impulsos biológicos y sociales básicos para mantenerse en el poder. No porque venga del capitalismo, cualquier cosa es mala o deformante, Fijarse en cómo actúa, qué hace y adonde se dirige es la clave para entender lo que una autonomía necesita. Por lo demás, una autonomía que lo sea, no necesita de este escrito ni de nadie que le diga por dónde ir.  

Notas


(1) Esto debido al impulso vital del egoísmo, básico en la sobrevivencia, el cual ha sido retomado en el capitalismo y transformado en individualismo consumista.

(2) Igualmente, debido a limitaciones de nutrientes y capacidades del cuerpo para producirlos y procesarlos, naturalmente se evitan costosos procesos neurales inventando puntos de referencia que permiten la sobrevivencia, ya sea directamente o mediante revisiones y readecuaciones.

(3) En otro lugar he tratado cómo el poder despótico se vale de la imaginación para imponerse

(4) La publicidad, los medios masivos de comunicación, los programas educativos y la ley entre otros, son los instrumentos con que el capitalismo forma a sus individuos que, al decir de Castoriadis, son apáticos, consumistas saltando de placer en placer.

(5) Esa es la constante que podemos verificar. En la actualidad se abandonó el socialismo, pero no el poder. Cayó el “comunismo” pero los déspotas no desaparecieron.

(6) Las autonomías no van a surgir por decreto o por conjunción de revoluciones y voluntades. Serán producto de una dinámica social de sobrevivencia y formación. Crear dinámicas orientadas a la formación de autonomías no da seguridad alguna, solo encaminan. Las autonomías surgirán de ellas mismas (¿contradicción, problema del huevo y la gallina? Al igual que la meditación que solo se entiende desde ella misma y, a la cual no somos ajenos, una autonomía surgirá de ella misma porque de mil maneras la experimentamos.

(8) Con este concepto se intenta ubicar a la formación de individuos y comunidades fuera de las escuelas, sin necesariamente prescindir de éstas. Es decir, debe de haber toda una serie de actividades comunales en las que el individuo y el grupo participen, tales como: diversión, trabajo, investigación, deporte, etc., en que la crítica, el cultivo de la intuición, las formas de meditación y la reflexión estén presentes. En otro lugar trato el cultivo de la intuición y especialmente de la meditación. En el cultivo de la reflexión, hay todo un tratamiento en las instituciones de occidente, mediante las cuales se cultiva la conciencia, el razonamiento, la inteligencia y la ciencia.

Xochimilco, CD MX
7 de mayo de 2017