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Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

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Como Financiar Empresas Solidarias

En este texto, Mario Rechy nos ofrece todo un planteamiento de como crear cajas de ahorro popular para financiar proyectos comunitarios. Nos plantea todo, desde sus objetivos, la estructuración de su cartera de clientes, su imagen, el perfil de sus empleados, los créditos, etc.

Todo lo que le falta a este documento es ponerlo en práctica, resuelve con sus ideas el problema del financiamiento de empresas comunitarias sin caer en la utopía o los buenos deseos. En seguida se ofrece una parte del texto, mismo que no se incluye todo por ser muy extenso. No obstante se pude bajar el texto completo del link que se ofrece abajo. Para leer el texto completo hay que tener instalado cualquier lector de PDF o word.

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MARIO RECHY MONTIEL

Visión sobre el Sector Social y Solidario de la Economía

México 2006-2007

2   Objetivos

Vivimos en una economía de mercado. Comprender esto es un punto de partida fundamental, porque en una economía así sólo prosperan las iniciativas que son negocio.   Se trata entonces de crear un organismo que resuelva las demandas de crédito  de  los  sectores  de  la  población  que  no  tienen  acceso  a  los  servicios bancarios. Pero a diferencia de lo usual, no nos proponemos un negocio que sólo favorezca a un pequeño grupo de accionistas que capitalicen las necesidades de los demás. Para revertir esta tendencia, alentaremos la formación de diversos grupos de socios solidarios, que se irán integrando con el capital que puedan aportar, mismo que a su vez los convertirá en sujetos de crédito. El negocio está en dos ámbitos: primero hacia el interior de cada grupo que se constituya, en la medida que el capital común sirve a todos y a cada uno; y en segundo lugar porque la iniciativa aspira también a capitalizarse, es decir, a jugar un papel coordinador que participe del valor agregado del conjunto de organismos.

En sentido general, se trata de diseñar un instrumento financiero que ofrezca las ventajas que brinda el sistema bancario tradicional, pero que no cargue con los estigmas que este representa. Que tenga la misma solidez de las instituciones nacionales de ahorro y crédito; que guarde los ahorros sin riesgo para los ahorradores;  que  ofrezca  certeza  sobre  la  disponibilidad  del  dinero  en  todo momento y dé a conocer en forma expedita el estado de cuenta. Que al mismo tiempo, en reciprocidad, permita una disponibilidad inmediata de capital; y que con base en nuestro historial y antecedentes, sepa evaluar las propuestas de inversión y acepte construir una relación de confianza entre la institución y cada uno de sus socios. En pocas palabras un instrumento financiero estrictamente diseñado y regulado, que destierre todo manejo populista o demagógico del dinero, y que defina reglas muy claras de préstamos y financiamiento.

En lo particular, se trata de diseñar una institución que pueda realizar inversiones de cartera con el ahorro de sus cuenta habientes, pero que no lo haga a sus espaldas o semejando una solidez que no tengan los destinos del dinero. Una institución que explique la colocación de cartera y reciba autorización de sus socios para aplicarla. Que sepa moverse en el mundo de las finanzas, pero no arriesgue el capital constituido por la suma de los cuentahabientes.

Se trata también de construir un instrumento que, sin desdeñar el manejo de inversiones, ponga el acento en la actividad productiva de cada uno de sus socios o clientes, y fortalezca la perspectiva del ahorro que reciba, no en el circuito impersonal del mercado, sino en el coto cerrado de sus propios socios, propietarios y beneficiarios. Un organismo que sepa invertir, pero no en la bolsa, sino en los proyectos productivos de sus socios, y en las comunidades donde éstos viven.

Esta perspectiva es ciertamente opuesta a la que predomina en el sistema bancario actual, y sólo puede construirse si desde un inicio se hace explícita descripción de su sentido. Nuestro propósito es crear una organización financiera que sirva a la producción y que no dependa de la actividad especulativa.

Necesitamos  una  organización  financiera  que  pueda  considerar  la  modesta actividad de un grupo de socios rurales, campesinos, microempresarios, o de un pequeño taller de artesanos de la ciudad. Una institución que tenga los instrumentos y el personal para calificar el proyecto de una empresa familiar o un profesionista liberal.  Una  institución  con  la  versatilidad  para  agrupar  por  actividad  y  por capacidad de ahorro a sus socios y sus clientes, y que sabiendo definir las líneas de crédito que correspondan a cada uno, no discrimine a nadie, ni desdeñe el tamaño del ahorro o el monto de la operación.


3   Cobertura

Generalmente,  los  organismos  de  ahorro  se  constituyen  entre  la  población inmediata al organismo promotor. Pero esta iniciativa es un negocio y es también una estrategia solidaria de financiamiento, que no puede limitarse ni constituirse únicamente a partir de los amigos y los conocidos. Nos planteamos abrir varios frentes de lucha. Nuestra prioridad será otorgar el crédito a los más necesitados, a los que con sacrificio ahorran y tienen imperiosa necesidad de financiamiento. Pero también se trata de atender a los profesionistas libres que requieren capitalizar su actividad con equipo, o ampliar su infraestructura de operación; a los comerciantes que no están dispuestos a pagar las altas tasas comerciales; a los campesinos que sólo pueden ahorrar en cosecha, pero que podrían diversificar su producción si un pequeño  capital  les  permitiera  hacer  aprovechamiento  de  otros  recursos  que cuentan y hoy están desaprovechados.

En pocas palabras, nos planteamos establecer una caja en cada sitio donde se requiera y con ahorradores de distinto perfil, pero agrupados según su nivel de ingreso y su perspectiva de mercado. Lo detallaremos adelante.

Cada grupo o caja llevaría su contabilidad por separado y desarrollaría una política de crédito acorde con la naturaleza de sus socios y sus capacidades específicas. En el caso del ahorro popular nuestra aspiración sería manejar un volumen grande de socios. Respecto a los profesionistas liberales o los microempresarios lo que buscaríamos sería un grupo muy sólido, solvente y estable, que mostrara las bondades de la solidaridad a través de un sistema cooperativo de ahorro y financiamiento.

No proponemos algo sobre la base de nuestra propia imaginación, sino lo que en muchas latitudes se está construyendo, pues la crisis de la banca no es un fenómeno nacional,  ni  las  cooperativas  y  la  economía  solidaria  son  privativas  de  los mexicanos.

Si convertimos correctamente nuestras ideas y conocimientos en programas de organización y en un diseño de una nueva realidad jurídica, llegaría un momento en que  la  realidad  tendría  que  ser  reconocida,  y  en  que  las  cajas  y  organismos solidarios tendrían reservas y excedentes. Y estos excedentes constituirían un fondo común. De esta manera los pequeños ahorradores accederían al ámbito de las finanzas, y los profesionistas apoyarían proyectos a realizar entre la población más necesitada, demostrando, con hechos, que es rentable ayudar a los pobres.

No pensamos crear organismos de beneficencia, sino impulsar una economía solidaria. Tampoco pretendemos construir una oficina de transferencias. Lo que proponemos es el establecimiento de una administradora eficiente de capitales. De los muchos capitales que la sociedad es capaz de crear con la suma de pequeños esfuerzos.

Su universo será tan amplio como el mercado y las actividades libremente elegidas, y su rentabilidad general dependerá de la combinación de todas las opciones posibles,  aunque  algunas  puedan  ser  más  rentables  que  otras.  Ojo,  y  cuando decimos que unas serán más rentables que otras, no querrá decir, como en el sistema bancario, que sean desdeñables por no pagar la tasa media de interés.

 

4  Metas

Nuestra meta es de orden cualitativo. No creemos que nuestra iniciativa pueda llegar a crecer al tamaño de alguna institución tomada como referencia. Tampoco podemos hablar de montos de capital en movimiento. Lo que sí podemos anticipar es que pretendemos demostrar que el ahorro de muchos puede financiar la creación de riqueza, y que esta orientación puede ser cimiento para organismos financieros sanos que se expandan y extiendan.

Aspiramos también a demostrar que la tasa de rentabilidad que se obtiene de la generación de bienes y servicios es la única fuente de riqueza real, tangible, que soporta los problemas del mercado y no pone en riesgo los ahorros de la gente. Y al decir esto hacemos referencia indirecta a la actividad que le permite hoy a los bancos acumular, y que es, en primer término la exacción del presupuesto público (IPAB o Fobaproa), la especulación, la capitalización de obra pública con alza de precios inmobiliarios, y la inversión en valores de deuda.

La meta general puede resumirse así: construir varios grupos de ahorradores solidarios; cada uno de los cuales esté claro de la responsabilidad que todos los socios tienen respecto de los otros, y sepa que el esfuerzo y la responsabilidad de cada uno va a ser la única garantía del capital común.

Estos grupos establecerán un monto individual de aportaciones iniciales; un monto semanal o quincenal de ahorro de cada socio del grupo, un monto de aportación al fondo común; un monto o porcentaje para la administración del capital; un monto disponible para préstamos, y un procedimiento de deudores solidarios para que ninguna deuda deje de saldarse

En esta tarea estarán apoyados por una oficina de compensación y administración, que es la promotora de la iniciativa y es la que recibirá el porcentaje acordado para la administración. Esta oficina realizará los ejercicios y estimaciones de crédito o financiamiento; evaluará los proyectos que se presenten; orientará a los socios sobre las opciones que tenga y mantendrá transparentemente informados a todos de la marcha de cada caja y de la situación general.

Parecería una modesta aspiración, pero en el panorama actual representa algo muy ambicioso. Nos proponemos construir un sistema financiero que lo mismo pueda atender al pequeño ahorrador que al capital solidario, para demostrar que se pueden atender las necesidades de crédito de los pobres, y al mismo tiempo, ganar dinero. Propuestas que, en las circunstancias actuales, no pueden ser adoptadas por ningún banco, ya sea privado o público. Lo hizo Yunus en su región, lo podemos hacer aquí.

 

9    Políticas de reclutamiento de socios

En general, podemos considerar como socios potenciales de una cooperativa a todas las personas que las estructuras financieras convencionales no contemplan como sujetos elegibles para otorgarles un crédito. La idea es ofrecer una salida al problema estructural que no resuelve la banca. Hablamos de micro crédito, y este está concebido como un instrumento para ayudar al socio a conseguir su máximo potencial productivo. Lo que se trata de aprovechar es su potencial para generar capital, y al mismo tiempo incrementar su capital humano. El crédito es, en este caso, un crédito al capital humano. Los bancos sólo prestan al capital dinero.

Para escoger a los socios deben seguirse tres orientaciones básicas. Primero que sean responsables, segundo que propongan proyectos viables, de acuerdo con el monto del crédito, y tercero que sean capaces de organizar, elaborar y distribuir el producto de los bienes solidariamente, para alcanzar las metas que nos proponemos lograr. Pero cada uno de estos requisitos es diferente de su connotación bancaria. Ser responsable no quiere decir que pongan a disposición de la institución sus propiedades como garantía de pago, sino que tengan necesidad del crédito y de demostrarse a sí mismos que su actividad es rentable. Esta rentabilidad, por lo demás, debe poderse ver en un flujo constante y desde el inicio previsto de las actividades.  No  se  habla  de  expectativas  de  mediano  o  largo  plazo,  sino  de resultados tangibles inmediatos.

La viabilidad se refiere a que la actividad del socio le permita ganar lo suficiente para ahorrar, y luego para generar un ingreso adicional con el crédito que va a recibir, de tal manera que pueda rembolsar el crédito y tener además un nivel de vida más alto. ESFUERZO TRABAJO y TESON. Ojo. eso no necesariamente va a estar reflejado en un análisis de factibilidad crediticia como los que realizan los bancos. En el caso de los bancos el proyecto es viable si además de pagar la tasa de interés obtiene el rendimiento promedio de utilidades. En el caso de la empresa solidaria es viable si además de la recuperación con algún beneficio hacia la caja por encima de la tasa de inflación, mejora el nivel de vida y las condiciones de vida digna.

La organización social o solidaria es requisito porque el crédito al capital humano no tiene por objeto el incremento del dinero, sino el desarrollo, y este sólo es posible cuando se fortalece la integración social y se potencian las capacidades humanas sobre la base de la organización.

El crédito se otorga a un miembro de un grupo y no a un sujeto individual. Y todos los miembros de ese grupo son solidarios con el deudor. De la misma manera como todos tendrán ingerencia en la aplicación del dinero y en la buena suerte de la producción y distribución de los bienes o servicios que se generen.

Cada sujeto propuesto debe encontrar otro sujeto elegible. Los vínculos entre ellos preferentemente no deben ser consanguíneos; y si uno de los miembros no cumple con sus inversiones o con sus pagos, ninguno de los otros podrá obtener nuevos créditos. De esta manera se previene que una familia o un pequeño grupo de parientes se aprovechen de la necesidad de otros socios y se asegure la solidaridad y la organización colectiva.

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