Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

generar nuestro propio empleo

El empleo como organizador de la existencia

(Introducción)

Baudrillard nos dice como son las cosas actualmente y acierta como buen posmodernista, pero no nos dice si esas cosas tienen algo que ver con las redes de trasnacionales en el planeta, con su modo de operar, de adueñarse de los recursos naturales, de controlar los media, de promover guerras, asesinatos políticos, o falsas epidemias (cada vez más burdas). Tampoco nos dice de cómo se refleja en esas cosas la lucha de las trasnacionales por quedarse con la consciencia de la gente o la lucha por obtener más ganancias; tampoco nos habla de las alianzas de esas trasnacionales en torno a lo ya ennumerado, de las alianzas con grupos políticos, sociales o gobiernos para esos mismos fines.
Por su parte, la izquierda como Samir Amin, Jalife Rahme o Negri, nos dicen cómo anda el imperialismo, como depreda al planeta, como se tejen las alianzas para derrocar gobiernos y como manejan las finanzas en beneficio de unos cuantos grupos financieros. Nos dicen también como operan las trasnacionales para explotar a los más pobres, como se burlan de la gente con su piel de cordero y su hacha criminal, pero no ligan todo esto con lo que bien analizan pensadores como Auge, Baudrillard y otros.
Lo ventajoso sería soldar el posmodernismo sustancialmente narrativo con el izquierdismo militante (marxista o no). Baudrillard adelanta algo al sugerir que lo que habrá de intentarse para “salir del capitalismo” debe ser algo totalmente ininteligible, inaprensible, definido por su alteridad, por su total extrañeza respecto del sistema. La pregunta es: ¿Qué tan identificados estamos con el sistema que resultamos incapaces para percibir que solo siguiendo puntos de fuga es lo que abre alguna posibilidad de algo distinto al propio sistema?

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Un a posibilidad de superación del actual sistema la representa precisamente el empleo. Al empleo hay que quitarle su sordidez a la vez que se utiliza como catapulta para rehacer la vida colectiva. Una de las claves del éxito del capitalismo es que atiende a los instintos más básicos del hombre y en derredor de ellos construye los sueños que le permiten su dominación.
No se puede ceder al capital la organización y creación del empleo como forma de sustento porque con ello se está concediendo la organización de la existencia de la gente. No por nada dentro del esquema revolucionario marxista-leninista la tesis principal es apoderarse de los medios productivos. Ahora bien, si eso no se ha podido, entonces habría que crearlos.
El problema para crearlos es que estorba la teoría burguesa de la moral y la justicia, aislando al empleo como si fuese una entidad aparte. Ciertamente que el empleo debe objetivarse al más puro estilo burgués, pero eso solamente a nivel operativo. En algún momento el producto del empleo se liga con la sociedad, esos son los puntos que deben limpiarse de sordidez y no el momento de la producción, ya que el capitalismo ha mostrado que ese momento es el productivo. Al momento de la producción las reglas capitalistas deben permanecer intactas, por más forma de explotación que adopten. Una empresa debe llevarse según las recetas capitalistas si es que se quiere que tenga éxito.
Cosa distinta cuando llega el momento de contacto con la sociedad. Entonces una empresa debe operar socializando la ganancia, debe abandonar el esquema consumista-manipulador y ponerse al servicio de los colectivos y no de la ganancia. Debería bastar la productividad para hacer rentable a una empresa sin necesidad de hacer que la sociedad se adaptase a la empresa como actualmente sucede.
No es noticia nueva, pero es necesario partir de ella: el empleo es el organizador por excelencia de la vida de la gente. Los medios solo ofrecen alternativas, modalidades de esa organización que induce el empleo y la educación se limita a la capacitación específica que requiere el empleo. La piedra de toque es el empleo, sin embargo, es impensable disociar o analizar separando al empleo de los medios y la escuela. Medios, empleo y escuela son la triada fundamental con que se gobierna y controla a la gente.
Los aparatos represivos como la policía y el ejército son medios de control de última instancia e instrumentos de disuasión en el enfrentamiento de las trasnacionales. El sistema de salud juega un papel subordinado en el control, ejerce de rehabilitante general ante la disfunción individual o colectiva (particularmente en pandemias).
El empleo es el sustento de la vida e instintivamente se gira en torno de él. Al empleo se le guarda lealtad, se le reservan  fuerzas y se le tiene en gran consideración aunque sea un empleo mal remunerado.
Decía Lenin que para que hubiera una revolución era necesario que hubiese condiciones revolucionarias e ideología revolucionaria simultáneamente. Similarmente para superar al capitalismo es necesario que haya condiciones de sustento de la existencia que apunten a la reproducción de las condiciones materiales de subsistencia de manera no capitalista y que a la vez se rehúya a la formulación teórica, a toda formulación teórica que no apoye el despliegue particular, de la particular línea de fuga desde y para la cual se reflexiona. Si se busca rehacer la vida colectiva de alguna comunidad a través crear una cierta actividad económica autónoma, la reflexión que convoque debe girar en torno a esos propósitos y no buscando coherencia con alguna teoría, planteamiento teórico, doctrina o racionalidad. De hecho, en alguna fase avanzada de la lucha debe dejar de pensarse y alimentar y trabajar con otros niveles cerebrales tales como la intuición, la representación o la premonición.
Este tema de la creación de empleo deberá ampliarse muchísimo más en tanto que es la piedra de toque que daría pie firme a la reconstrucción de la vida colectiva de las comunidades.

Jorge Luis Muñoz
Oct2011