Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

Construir nuestro propio mundo

No a la organización

...Si hemos de construir un nuevo mundo

marcosSuena raro este título, ruidoso o de plano estúpido. Lo que pasa es que todos tenemos altamente ponderada a la organización. Cuando se habla de lucha popular, social, política, etc. Siempre se llama a organizarse, nadie entiende que al organizarse se reproduce el núcleo básico del capitalismo y más profundamente el núcleo básico del despotismo. En efecto, el despotismo es organización. Lo es porque se pretende que cada cosa va en su lugar. Llega a pretenderse que la organización se desprende del orden, pero en realidad nada tiene que ver el orden con la organización.
La Wikipedia define al orden como: “Uno de los significados de orden es la propiedad que emerge en el momento en que varios sistemas abiertos, pero en origen aislados, llegan a interactuar por coincidencia en el espacio y el tiempo, produciendo, mediante sus interacciones naturales, una sinergia que ofrece como resultado una realimentación en el medio”  (Wikipedia 2012 ).
La organización como proceso, grupo social o instrumento implica dotar de jerarquías, estructuras y secuencias. Es decir, estas no nacen del accionar natural de los elementos que intervienen, sino de una designación humana. Así pues, organizar es establecer prioridades, relaciones, tiempos de ejecución etc. etc. Todos esos atributos de la organización se establecen desde un punto de vista, generalmente el punto de vista dominante o desde este y puntos de vista satélites. Cuando hay más de un punto de vista dominante, la organización disfunciona y generalmente se hunde. Como se ve rápida y claramente, la organización es la semilla del despotismo y la dominación.
Nadie que quiera dejar de seguirle el juego al poder, al sistema dominante y a la explotación contemporánea debe pensar en “organizarse”. De hecho si se tiene necesidad de organizarse ya se está jugando el juego de las oligarquías dominantes.
Antes que pensar en “organizarse”, es necesario establecer interacciones que por ellas mismas lleven a situaciones deseables por quienes intervienen en las interacciones. Por ejemplo, el sistema capitalista ha arraigado en la gente debido a que establece puntos de interacción (el trabajo capitalista, el espectáculo, la organización del tiempo, la cultura, etc.) con estratos sociales clave dentro del sistema. Son interacciones que satisfacen impulsos vitales, necesidades de distracción, culturales, etc. y que producen situaciones favorables al capital. La interacción trabajo-salario-sobrevivencia es fundamental en la relación capitalista; por ello el capital puede imponer una organización esclavizante capaz de mantener a los individuos sin más opción que la de sobrevivir. Pero no opera una sola interacción favorable al capitalismo, sino que son un cúmulo de ellas que en conjunto dan forma al sistema.
Hay interacciones clave que en conjunto de la ya mencionada conforman lo que Gramsci llamaría como “bloque histórico”. Otra de ellas es la interacción espectáculo-distracción-relajamiento indispensable para mantener ocupara la mente fuera de cuestionamientos desfavorables al sistema, a la vez que rehabilita para el trabajo. La interacción trabajo-educación-nivel de vida, interacción vital para el sostenimiento del sistema mediante gratificaciones autogeneradas que retroalimentan en muchos de sus productos al sistema mismo. Aquí el individuo es más apto para la valorización del capital, por tanto genera el propio nivel de vida que obtiene (cuando lo obtiene), sin resultar oneroso para el capital. Hay que mencionar que otra interacción como lo es medios-cultura-percepción es la responsable de cuidar lo que la gente ve, siente, percibe lo cual garantiza que aunque haya visiones divergentes al sistema, siempre haya una suerte de peso inercial perceptual que convence a la gente que lo que percibe es la realidad y que cualquier cosa que se aleje de tal percepción o es falsa o carece de significado.
Alguna teoría ingenua propondría que entonces habría que tomar los medios de comunicación, los productivos, los educativos y los de entretenimiento. Falso, esas interacciones tienen su propia lógica y fueron inventados para el capital, de tal manera que si se quisieran tomar e intervenir en ellos, solo se reproducirían variedades del propio sistema capitalista. Para poder ser reutilizados, tal y como el capitalismo reformulo y reutilizó a la familia, la escuela, etc. habría que existir otra forma de vivir, de percibir al mundo y de interactuar. Y ese nuevo mundo no va a surgir de ninguna propuesta o acción revolucionaria, surgirá de la propia gente interactuando para satisfacer sus necesidades, sus gustos, sus tendencias y, si el sistema capitalista es su única alternativa, lo seguirá sosteniendo pese a que se llegue a niveles de simpe subsistencia. Construir alternativas de vida no fundadas en la organización, sino en la interacción puede ser uno de los caminos que nos lleven lejos de esta trampa mortal que es el actual sistema.
Se dirá que la organización supone a la interacción, que de hecho si no hay interacción no hay organización. De hecho puede afirmarse que la interacción ya es una organización. Sin embargo, obsérvese que la naturaleza no se organiza, solo interactúa: el calor no organiza la dilatación de los cuerpos, solo exita a las moléculas producto de cierta demasía de energía. El crecimiento de una planta ocurre como parte de la interacción con el medio.
De ese modo, no se necesita organizar a las comunidades para integrarlas, el empleo es integrador por el solo, como también lo es el comercio, la diversión y la educación-capacitación-educación. Incluso, ni las empresas que propician la integración de las comunidades requieren de ser organizadas, deben concebirse como interactuando con las comunidades, con otras empresas, con los proveedores, con los trabajadores. Una empresa debe ubicarse en la corriente producción-distribución-consumo tal cual se ubica una barca en un río. La corriente arrastra a la barca a donde el río va. Si se va a donde el río se dirige, entonces solo se debe cuidar esa ruta y los detalles para no hundirse. Detalles que se desprenden del propio río y no de alguna teoría o suposición.
¿En qué corriente van las empresas que se crean, las interacciones que se producen? Esa es una de las preguntas básicas que deben plantearse antes que la clásica del “cómo organizarse”. ¿Qué interacciones producen qué, cuales son las tendencias que producen? Esas son preguntas pertinentes y no “cómo la gente debería involucrarse y accionar”.

Jorge Luis Muñoz
Febreo de 2012

 

Organización contra construcción


Cuando se organiza se relacionan forzada o laxamente a los elementos organizados. Cuando se construye, los elementos relacionados se agrupan atendiendo a sus características  y vocaciones y de acuerdo al contexto en que se encajan. Por ello la construcción dura, la organización no.
Toda organización (sea como grupo o como actividad) parte de bases sólidas, pero rápidamente deriva en un constructo arbitrario que ya no se fundamenta en relaciones naturales, en propiedades intrínsecas de los elementos organizados sino que se organiza de manera voluntariosa, arbitraria e incluso corrupta (que va en contra de lo que se afirma sostener). Es por ello que todo lo que se organiza suele tener un buen arranque (cuando lo tiene) pero en el corto plazo tiende a desaparecer y solamente es sostenido por la fuerza o los recursos que se le inyectan. Caso típico son las organizaciones políticas y muchas sociales que solamente se sostienen en base a inyecciones directas de dinero, dádivas, favores o prebendas.
Contrario a la organización es la construcción. Una casa se construye no se organiza. Ya que la casa está construida, entonces se puede organizar y, lo típico de esa organización es que dura poco. La organización es efímera, la construcción es duradera. La base de la organización es la arbitrariedad (incluido el abuso), la base de la construcción es la disposición natural de elementos.
No obstante, hay que aprovechar las características espontáneas de la organización, la cual surge precisamente como un impulso espontáneo de reunión en pos de uno o varios objetivos, pero pasado ese primer impulso, en necesario orientar ese brote de organización hacia la construcción. La idea de organización primaria es difusa, por ello hay que sacarla de ese estado embrionario y relacionarla con todas sus posibilidades y contexto. Tales posibilidades y contexto refieren no solo los objetivos, sino el carácter y posibilidades de los partícipes en la idea, el contexto presente, su desglose en el tiempo y sus relaciones con los impulsos que motivan a los participantes, de como los satisfacen y su potencial de satisfacción en el cambio (por ejemplo, la satisfacción del hambre da origen a otro tipo de requerimientos como los de libertad, realización, etc.)
La base de la organización es el impulso del otro, su grado de fanatismo, enajenación o ignorancia; mientras que la base de la construcción es el conocimiento propio y del entorno. La organización puede realizarse con uno o pocos organizadores, la construcción requiere de la participación de todos los que construyen. La construcción supone el acuerdo y participación de los que construyen, la organización solamente requiere de la participación de la gente.
Se organiza para perseguir un fin, se construye como parte de la vida, dentro de la cual se abarcan multitudes de fines. O sea, la organización es lineal o arbórea, mientras que la construcción es múltiple, rizomática.
La organización provoca y convoca adhesiones, la construcción crea riadas que arrastran a la gente en su despliegue. O sea, en una organización se está y no está, ahora se está, ahora no. Por su parte, en la construcción siempre se está, se es parte de ella y de su desglose. La construcción crea riadas que arrastran porque es parte de la vida, de lo que la gente considera bueno para la vida. La construcción es un imán que atrae, que seduce a la vez que resuelve problemas o requerimientos de la gente. Es atractiva, útil y se sostiene por ella misma; solamente se derrumba cuando las necesidades que la crean desaparecen.
Ejemplo típico de riadas es la creación de empleos. Al ser estos, fuente de ingresos y satisfacción de necesidades, arrastran con su lógica a la gente. Si es un empleo opresor la gente lo sigue igual que si fuera uno liberador, esto particularmente en donde no hay muchas opciones de empleo. Asombrosamente mucha gente consume casi la mitad de su vida en empleos infames tan solo porque no tiene otra opción. Tal es el poder de arrastre que tiene el empleo.
Una empresa bien construida, bien creada, supone su propia estructura y las variantes de dicha estructura bajo las que puede funcionar óptimamente. La organización es la que suele destruir a la empresa en tanto que introduce variantes volitivas, ideáticas, teóricas que pretenden la optimización y que acaban en la quiebra. Ejemplo de esto es cómo la organización suele remplazar el hastío del trabajo monótono con el deber, la obligación, el desempleo o la realización. Por su parte la construcción toma en cuenta dicho hastío y propone formas para que dicho hastío disminuya o desaparezca en vez de reprimirlo o desplazarlo artificialmente con premios y estímulos.
En general la organización es una construcción más o menos arbitraria generalmente fundada en motivos ajenos a lo que se organiza. La construcción se articula en torno a sus propios motivos y se integra con sus constructores en el entorno de su propia realidad.

Jorge Luis Muñoz
abril de 2012