Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

Consolidar un poder popular

Poder e imaginación

  • Cómo el poder administra al imaginario social
  • Cómo nace y se sostiene el poder
  • Autonomía e imaginación

Definiciones
De acuerdo con Castoriadis las significaciones sociales lo son imaginarias, es decir, surgen de la nada en el decir-hacer de las sociedades. Castoriadis distingue en su texto, la institución imaginaria de la sociedad, “significaciones imaginarias sociales centrales” y “significaciones imaginarias sociales secundarias”. Es decir, las primeras son significaciones eje, en torno al cual giran un cúmulo de significaciones. A esos dos tipos de significaciones podemos agregar las significaciones derivadas y las confluyentes. Las derivadas son el proceso más simple, el que requiere menos esfuerzo mental para echar a andar el mecanismo de significación. Es un proceso generativo del cual se desprenden múltiples significaciones con tan solo aplicar reglas de algún código (por ejemplo la lengua). Ejemplo de ello es la significación “gato”, de la cual se desprenden “gatito”, “gatote”, “gatuno”, etc.
Las significaciones imaginarias sociales confluyentes son aquellas que teniendo una matriz distinta confluyen en una misma significación, dando origen a significaciones derivadas. Ejemplo de ello son las nociones de servidumbre femenina y “gata”. Una desprendida de la noción de servicio y la otra de la noción peyorativa que refiere la costumbre felina de esconder sus excrementos. La generación de estas significaciones derivadas no necesariamente las convierte en significaciones imaginarias centrales, ya que estas, para serlo, son el eje de significaciones que pueden llegar a abarcar más de un campo de significación social. Por ejemplo, Dios como significación imaginaria social central, es eje significativo de campos sociales religiosos y laicos, en donde el segundo adquiere su significado en función del primero. De hecho una significación puede adquirir significados distintos dependiendo del campo social de significación al que se aplique. Esto es lo que da origen a toda una corriente de chistes en donde el malentendido es el eje.
Un campo social de significaciones es un campo temático, el cual puede ser monotemático (si comprende un solo tema, como por ejemplo “lo militar”, “lo religioso”, “el derecho civil”, etc.), politemático, que entrelaza varios temas significativos, por ejemplo “la Milicia” (que involucra a “lo militar“  con “lo civil”) o mixto, el cual reúne significaciones sin un necesario entrelazamiento, como es el caso del discurso político, el humor, el juego, la poesía, etc. En el caso de un campo temático mixto, la significación se adquiere por invocación que no es otra cosa que un entrelazamiento momentáneo o exclusivamente significante dentro del tema que lo convoca.

El poder tutelar y lo imaginario
El poder tutelar para serlo requiere de la producción-administración de significaciones imaginarias sociales (en adelante SIS), de la administración-producción de SIS o simplemente de su administración. Un poder tutelar fuerte se funda en la producción de SIS a la vez que administra las SIS que la sociedad produce. Un poder tutelar común administra las SIS sociales y muestra una pobre producción de SIS. Un poder tutelar débil se dedica casi exclusivamente a la administración de SIS, situación típica de los poderes dictatoriales o de los que resultan efímeros o dependientes. Caso este último el de México, en el cual los poderes gubernamentales dependen, a la vez, del imaginario extranjero, del de empresas privadas, del imaginario de poderes fácticos y del imaginario de actividades ilícitas como el narcotráfico.
De hecho el poder tutelar (pastoral) nace con la producción-administración dentro del imaginario grupal por parte del líder o el dirigente o por el acuerdo de éstos. Los grupos nómadas son llevados por la deriva sin que se tutele la imaginación, mientras que las primeras comunidades campesinas surgen en la creencia de poder subsistir sin la deriva nómada. Nada asegura que una cosecha pueda darse, salvo la imaginación. De ella derivan significados como “almacenamiento” (que derivará en acumulación y acaparamiento), “previsión” (que derivará en planeación, orden y sistema), “rendimiento” (que a su vez generará significaciones como productividad, eficiencia y ganancia), etc.
En primer lugar el poder tutelar se vale de la creación y recreación de SIS en todas sus posibilidades, las cuales llegan a ser infinitas. De esa manera las telenovelas en México o el cine en EU son recreaciones de unos pocos temas vigentes dentro del imaginario colectivo. El éxito mundial del cine norteamericano, aparte de su dominio en la distribución cinematográfica, se debe al manejo de impulsos humanos presentes en muchos pueblos como son el humor, el erotismo, la ironía y el impulso de sobrevivencia.
En México, los personajes de Roberto Gómez Bolaños (el Chespirito) son la recreación infinita del imaginario popular, lo cual conecta con sinapsis regulares de grandes porciones del pueblo ampliando su significación, mostrando variantes de más de lo mismo. Esto, aunque parece enajenante, responde al impulso vital del cerebro de registrar las infinitas variaciones del medio en el que se interactúa y por esa vía poder integrar tales variaciones al esquema perceptual. Es notorio que los personajes del “Chavo del 8” viven encerrados en una vecindad, en la que discurre toda una vida cuasi comunitaria, con personajes con nula posibilidad de movilización (dada su precariedad), acosados por un dueño bonachón (el estado protector) que les perdona la renta en cada visita. El pasado gregario indígena y el presente de una “dictablanda”, son los referentes imaginarios del “Chavo del 8”.
De acuerdo con Foucault el poder no se deposita de una vez y para siempre en alguna instancia o individuo, sino que se mueve continuamente en un ejercicio dinámico de competencia. Los distintos poderes presentes en una sociedad logran la captura del imaginario social de grandes o pequeñas porciones del pueblo y por esa vía establecen el poder con el cual competirán con otros poderes. Tal es el caso de TELEVISA y TV AZTECA, actuales administradores de las conciencias de una gran porción de la población mexicana.
La administración de las SIS consiste en sustituir con las SIS a la realidad definida por los colectivos. Es decir, en arrancar a las SIS del decir-hacer de donde surgen. De esa manera las películas de acción sustituyen a la acción misma, las películas rosas al amor, el chat a la charla cara a cara, la pornografía al sexo, o la vecindad del chavo a la vida comunitaria. La función de las SIS de crear y recrear la cosmogonía que se vive como parte de un decir-hacer colectivo, bajo la administración del poder tutelar, se convierte en una actividad con vida propia, alejada ya del decir-hacer. Este se subsume en las SIS generando una vida más imaginada que vivida.
Desde antes de Alejando el macedonio y hasta Obama y Peña Ñieto el ejercicio del poder no se despega de la administración de la imaginación. Alejandro movió el imaginario esclavista griego hacia la dominación del mundo, lo cual logró en gran medida recreando dicho imaginario. Obama y peña nieto, al igual que la mayoría de los gobernantes modernos, se montan sobre las máquinas de administración de las SIS, sea empresariales o mafiosas.
En suma, junto con el decir-hacer, de una sociedad, surgen de la nada las SIS, lo que posibilita la creación del magma de SIS que postula Castoriadis. Las SIS encarnan como sinapsis y redes neurales en el cerebro, con lo cual se crea una estructura perceptual. Esta interactúa con el medio en el cual viven grupos e individuos, generando así una concepción del mundo que se comparte en muchos aspectos (no necesariamente en todo) en el grupo social interactuante. Cuando las SIS predominan sobre el decir-hacer deviene el deslinde de la imaginación respecto de la experiencia. Entonces la imaginación se enajena, la experiencia también. Esto es producto de la aparición del líder o dirigente quien ya se encarga de la conducción de la deriva humana fuera de la realidad entendida. Este líder ya no es el guía natural que encabeza el decir-hacer de su colectivo o parte de este, es el líder que enajena de una vez por todas o paulatinamente a las SIS del decir-hacer colectivo.

Las autonomías y lo imaginario
Las comunidades autónomas deben ser capaces de generar sus propias SIS y de sostenerlas, porque una cosa es generarlas y otra cosa es sostenerlas. De hecho a cada instante surgen SIS como  líneas deleuzianas molares, moleculares y de fuga, pero estas no se sostienen ya sea porque no se las procura o porque algún poder establecido las combate ya por acción o simple omisión (del tipo ni te veo ni te oigo). Esto es lo que hace decir a Foucault que los poderes no se establecen de una vez y para siempre, sino que deben actualizarse continuamente.
Las SIS encarnan como sinapsis dentro del sistema nervioso, por lo que una vez establecidas es muy difícil su erradicación y solo es posible combatirlas con la creación de nuevas o renovadas sinapsis y de su continua actualización y utilización. Aun así, las SIS “viejas” van a seguir reverberando en el imaginario social, lo cual no es problema si se les cambia o redirige el sentido. De esa forma, la noción de orden puede redirigirse hacia la de fin social, la de ganancia a la de beneficio colectivo, etc. No obstante lo anterior, solo en el largo plazo es posible pasar de SIS viejas a SIS renovadas o redirigidas. De esta manera, las autonomías deben concebirse como una forma de vida y no como una meta a lograr. Una forma de vida puede seguir una utopía, más nunca un plan de vida. Es por ello que las autonomías son riadas que arrastran, que sumergen como referencias sociales. Una riada no es una prescripción social ni un sistema. Ciertamente que pueden concluir en tal, pero eso puede ser inevitable como sucede en la actualidad.
Las autonomías no son panaceas ni solución a nada, mucho menos son LA ALTERNATIVA al sistema capitalista. Las autonomías son estilos de vida que surgen a raíz del mal funcionamiento capitalista, pero que implican sus propios riesgos. No son recetarios para toda la sociedad, sino particularmente para el pueblo sometido. Son una posibilidad de ejercer la propia vida con todos los riesgos que ello conlleva. De hecho la noción de autonomía nace en el propio sistema capitalista y está representada por las autonomías universitarias y las comunidades indígenas, las cuales son paradigmas en la construcción de autonomías.
¿Pero, cómo está eso de construir autonomías sin liderazgos ni fines? En una comunidad puede haber riadas empresariales, culturales, deportivas, etc. y siempre existe el riesgo de que estas riadas tornen en poderes pastorales que acaban administrando la imaginación colectiva. Aún con ese riesgo, las riadas son una posibilidad de construcción de autonomías.
Por otra parte, los fines solamente existen en la organización. Sin organización no existe fin alguno. Fuera de la organización solamente existen ideas, tendencias, intenciones, inquietudes y todo el juego que ello implica. Es por eso que en la construcción de autonomías debe excluirse toda organización, salvo la necesaria para construir riadas básicas, o sea aquellas riadas, como las empresas, que obedecen a patrones definidos. En este caso, las riadas básicas se subsumen en la no organización general. Cuando una comunidad autonomista depende de la organización, ya no lo es. Una comunidad autonomista para serlo, es ante todo un estilo de vida. Definido este principalmente por la creatividad individual y colectiva y sus posibilidades de realización.
Las autonomías comunitarias son posibles a partir de que se comparte un cierto esquema de estructura perceptual, el cual define una realidad y una cosmogonía. Las autonomías no crean la realidad sino que solamente la redefinen, ya que comparten la realidad creada por la sociedad en que se inscriben. Compartir el decir-hacer de una cosmogonía tiene la ventaja de que su despliegue se resuelve de acuerdo con la estructura perceptual que lo sustenta, y por tanto previene resultados indeseables y, en su caso, los corrige en el corto plazo y fuera de imaginarios ajenos. No obstante una autonomía puede convertirse en una tiranía comunitaria, pero si se logra que la existencia de riadas sea continua, la presencia y confluencia de estas en la comunidad puede prevenir las indeseables tiranías de los colectivos.

Jorge Luis Muñoz
Octubre de 2013