Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

Consolidar un poder popular

La Cultura de la Dominación
Crear una Cultura Humana

El capitalismo no existe porque se haya creado en
el siglo XIX o en el siglo XVIII, o en cualquier otro siglo.
El capitalismo existe hoy en día únicamente como fruto
de una creación actual. Si no lo creáramos el día de mañana,
entonces no existiría. Su duración parece ser independiente,
pero de hecho no lo es. En realidad, el capital depende de un día
para otro de nuestra creación de capital. Si nos quedáramos todos
en la cama, el capitalismo dejaría de existir. Si dejáramos de crearlo,
dejaría de existir

John Holloway

La existencia del capitalismo y la de cualquier forma de dominación no es asunto de la voluntad de los humanos, aunque mucho hay de ella para que la dominación y cualquier despotismo sobrevivan, se enriquezcan y se perpetúen.

Algo funciona para hacer que la voluntad humana se vuelque en favor del capitalismo y ese algo tiene que calar muy profundo en lo humano para que tal voluntad suceda. Hay desde luego juegos de manipulación de ideologías a modo del capital, de engaños y de represiones, pero todo ello no hace sino completar el juego del despotismo para capturar la voluntad humana. En todo caso la aplicación inversa de esos juegos no sirven para deshacernos del juego de la dominación. La violencia de la revolución armada rápidamente puede ser controlada o reprimida. La liberación de la consciencia es domesticada por los medios masivos de comunicación (media). Ideologías como el marxismo y el cristianismo acabaron integradas al aparato intelectual de la dominación. Lo subversivo de la meditación oriental ha quedado limitado al uso de despistados y de señoras copetonas, además de haberse convertido en el opio de nihilistas y desesperados.

No es necesario insistir en que la dominación capitalista aprendió a controlar a la disidencia con sus juegos de dominación mientras que construía su verdadera cultura que es la base duradera de su dominio. Esa cultura es la de la producción masiva. Ejemplo de esta cultura son los media, los centros educativos, las grandes plantaciones, las “fábricas” de carne (pollo, res, puerco), los supermercados y todos esos negocios que para funcionar requieren de grandes inversiones de capital. La cultura apunta a la producción, mantenimiento y reproducción de tales negocios. De esa manera la cultura de la dominación aparece como natural ya que está ligada a las necesidades básicas del humano.

En efecto el capital nos provee de los elementos básicos y no tan básicos para la vida, solo que estos ocurren de manera que favorece a la dominación sin importar las consecuencias sociales o ambientales. Mucho se ha escrito sobre esto como si la denuncia pudiera hacer algo más que conmover alguna consciencia. Nos cuesta mucho trabajo aceptar (porque se entiende más o menos clara y rápidamente) lo que dice Holloway, de ahí que no podamos pasar a construir una o muchas culturas de orden no capitalista.

Cuando trabajamos en alguna empresa capitalista creamos y recreamos al sistema que nos oprime. Y lo que es peor, reproducimos el núcleo básico en el que se sostiene el capitalismo. ¿Qué ocurre para que voluntariamente acudamos a emplearnos en las empresas capitalistas y hasta nos peleemos por conseguir ese empleo?  En primer lugar la cultura capitalista de la producción masiva está ligada al hombre mediante la producción de subjetividades que norman la vida de la gente tal cual lo dice Guattari. Por otra parte, El empleo capitalista significa ingresos para la supervivencia y eso es algo a lo que todo humano es sensible. El capitalismo, al igual que todo sistema despótico nos ata por el estómago y por la cabeza controlando la supervivencia y la cultura.

Marx identificaba atinadamente la importancia de los medios de producción, pero desgraciadamente el marxismo interpretó limitadamente la acción revolucionaria sobre dichos medios y en vez de crear un poder basado en medios de producción distintos, se propuso expropiárselos a los capitalistas. Craso error, el poder despótico rápidamente aprendió a controlar tan estériles intenciones.

Construir una cultura humana empieza por darle dimensión humana a nuestro conocimiento, a nuestras costumbres, a nuestra tecnología y a todo nuestro hacer cotidiano. De momento las grandes empresas como las de generación de electricidad, extracción de petróleo, producción de alimentos, etc. etc. continuarán como están, pero poco a poco deberían de ser desplazadas por la acción autonomista.

Una cultura humana, en este momento puede comenzar por la creación de teorías acerca de la creación, mantenimiento y reproducción de microempresas y de un conocimiento que se aparte de la producción despótica que nos heredaron sistemas que datan desde los griegos y pueblos anteriores. Se sabe que las matemáticas, la física y la biología en el conjunto de toda la ciencia son pura invención, pero no una invención cualquiera, sino una invención favorable a la dominación. No se insinúa aquí que hay que desechar a la ciencia, en su momento lo que haya de caer de la ciencia caerá solo y llegará un tiempo en que muchos de los asombrosos descubrimientos de las ciencias básicas nos causarán risa como ya nos causan los de las ciencias sociales y humanas.

Toda la cultura en el capital se orienta a sostener a la gran empresa que hace dependiente a la gente de lo que esas empresas producen. Crea individuos homogéneos, dominables desde un centro e poder. El conocimiento se orienta a resolver problemas de esas empresas, mismas que hacen girar en torno a ellas a empresas menores y micro emprendimientos que sostienen a la economía de los países. Se crea una cadena de dependencia de arriba hacia abajo en la que incluso quedan enrolados individuos y familias no capitalistas (tales como los indígenas, los vagos, o los disidentes).

Si las grandes empresas sostenedoras de capital se hundieran, se hundiría la sociedad peor que cuando cayó Roma. Habría hambrunas, carencias de todo tipo, la educación que conocemos sería insostenible por falta de fondos, la cultura digital se colapsaría al igual que las comunicaciones porque todo está hecho para que solo la gran empresa lo sostenga. Por ello la gran empresa es el motor indispensable de la sociedad moderna y lo será mientras no haya otro modo de sostener a la vida.

Crear una economía solidaria como base material de un poder autonomista, es la base indispensable para intentar buscar caminos diferentes al capitalismo. Hoy día es claro para todo aquel preocupado en el tema, que o se construyen alternativas de vida no capitalista, o el capitalismo se transformará en un nuevo poder despótico del cual aún no sabemos el nombre pero que ya ha esbozado su barbarie (hambrunas, guerra, enfermedad y angustia).

Febrero de 2015
Jorge Luis Muñoz