Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

Consolidar un poder popular

Decálogo del poder

Quiero pensar que este decálogo no es exhaustivo ni lo pretendo. La intención es solo señalar los principales factores en que se sostiene el poder, para subvertirlos en beneficio de los colectivos y, fundamentalmente, para no reproducir ingenuamente lo que oprime. Pasará mucho tiempo de vida colectiva para que estos factores desaparezcan y tomen su lugar nuevas formas de relación de la gente. La educación quizá se transforme en compartición de experiencias, el empleo quizá algún día sea el lugar del placer y la solidaridad colectiva. Algún día quizá nuestros motivos de vida se desprendan de nuestra propia vida y no de proyectos de otros. Y así podríamos ampliar nuestros buenos deseos, pero serán los colectivos quienes darán cuerpo a lo que hoy es pura especulación.
Mientras tanto, baste con señalar ese decálogo que soporta al poder:

  1. Educación
  2. Empleo
  3. Medios
  4. Represión
  5. Motivar la vida (estar en favor o en contra)
  6. Entretenimiento
  7. Tutelaje del vicio
  8. Tutelaje del placer
  9. Tutelaje de la imaginación
  10. Tutelaje de bienes

Educación
Cuando la educación no emana de la experiencia directa de los colectivos se convierte en adiestramiento y peor aún en amaestramiento. Aunque la educación que se imparte suele servir a los colectivos, ésta al seguir planes y programas surgidos desde los círculos de poder, necesariamente sirve a éstos en primera instancia.
Empleo
Al igual que la educación, cuando el empleo persigue fines focalizados y no a la experiencia de los colectivos, torna factor de control y con ello factor de poder. El empleo es sustento de vida en tanto que es fuente de recursos para la vida, pero no para la vida en general, sino para lo que los colectivos adoptan como vida. El empleo es fuente de centramiento, erige motivos de vida, pero cuando estos se enajenan, cuando el producto de nuestro trabajo y el trabajo mismo es enajenado, el empleo no solo es fuente de infelicidad para quien trabaja, sino de poder para el que lo enajena.
Medios
Los medios no enajenan, construyen carne. Es decir, construyen sinapsis que configuran modos de ver y vivir al mundo. Para que esto ocurra no es necesario focalizar en ellos la atención, basta están bajo su presencia, los procesos cerebrales los integran a la visión del mundo y a la conducta humana de manera “inconsciente”. El dominio de los medios de comunicación es, hoy por hoy, el medio más eficiente de educación y control.
Represión
Poco queda decir al respecto: puede ser generalizada o selectiva así como recurso de última instancia cuando el resto de los medios no funcionan.
Motivar la vida
Ningún sistema funciona sin motivar la existencia, lo cual consiste en fijar fines, metas, misiones, etc. para la vida. Paradójicamente el carácter contestatario suele ser móvil de vida para mucha gente, en vez de ocuparse de su propia existencia. Es decir, el carácter contestatario hacer girar a la gente en torno de lo que se opone.
Entretenimiento
Es de todos sabido que el ser humano necesita descanso, apartarse de la cotidianidad para recuperar fuerzas y ánimo. El cerebro por ello necesita dormir, sin el sueño y los escapes de la cotidianidad la vida sería imposible. Cuando el poder pastoral tutela el entretenimiento lo hace con fines de control, es obvio. La idea es evitar que la gente invente sus formas de entretenimiento, que este no responda a su experiencia sino en juegos mentales basados en la imaginería creada por los poderes dominantes que obviamente responden a lo que les permite conservar su poder.
Tutelaje del vicio
Ciertas formas de entretenimiento sueles tornarse en vicios (entendido estos como dependencia), que son formas de asociación con el descanso. Los verdaderos vicios aparecen con la adicción a sustancias como el alcohol, el tabaco y en general las drogas. Éstos suelen ser tutelados por los poderes dominantes permitiéndolos, prohibiéndolos o inhibiéndolos. Los vicios son escapes de las realidades infames. Las drogas pudiendo ser fuentes de placer legítimo o de socialización, tornan en instrumentos de control al tutelarlos.
Tutelaje del placer
Al tutelar las drogas se tutelan ciertos placeres, pero el tutelaje del placer por excelencia es el del sexo. Este tutelaje va desde la represión hasta la inhibición, condicionamiento o fomento. Siendo el sexo un asunto privado solo puede tornar en asunto público cuando así lo determina un colectivo, cuidando solamente que las medidas tomadas no alimenten tendencias de concentración de poder.
Tutelaje de la imaginación
Una de las características del humano es su tendencia a buscar relaciones en donde aparentemente no existen. Esto ha permitido que la humanidad llegue a donde está, con todos sus aciertos e inconvenientes. La imaginación es fundamental para la vida, por ello es fundamental para los poderes dominantes tutelarla. El lenguaje es uno de los motores que más alimentan la imaginación, por ello es fundamental para el poder su administración y control. El discurso de los políticos y lo líderes echa a andar la imaginación en torno a ellos, de ahí su eficiencia para el control. Las propuestas y acciones de los poderes tutelares siempre alimentan la imaginación en torno a los valores dominantes, por ello resulta tan eficaz. Pero resulta que los valores dominantes son tutelados por los poderes dominantes, por esa razón todo lo que intenta un político o un líder es hacer girar a la imaginación de la gente en torno a ellos, enajenando dicha imaginación de la experiencia colectiva.
Cuando la imaginación se convierte en subjetivación ligada a aparatos de control, sabemos que es una imaginación enajenada. Por lo demás, la producción de imaginación es imparable y deseable cuando se trata de impulsar la creatividad individual o colectiva.
Tutelaje de bienes
Los impuestos son el ejemplo más claro del tutelaje de bienes. Su nombre lo dice todo: simplemente se impone, se fuerza a la contribución. De ahí el absurdo de pagar por vivir en nuestra propia casa, pagar para que permitan su construcción o mantenimiento. Pagar porque se nos impone mediante la ley que inventan los del poder.

Jorge Luis Muñoz
Agosto de 2013