Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

Consolidar un poder popular

El Superhombre y la Autonomía*


El capital en su deriva y bajo el imperativo de la ganancia generó al salario como factor central de control al ser el soporte principal de la vida. Para sostener al salario dispersó comunidades y colectivos induciendo la base reptiliana de nuestro comportamiento mediante el individualismo narcisista. Para la realización de la ganancia, vía las mercancías, generó el diseño y la investigación motores de la innovación y las formas estimulantes.
Pero eso ocurrió durante el capitalismo clásico, ahora el capitalismo se enfila hacia otras posibilidades, que al decir de Foucault, nos llevan de la relación con fuerzas del afuera finitas, la relación con fuerzas del afuera finitas ilimitadas o sobreplagadas. Es decir, se está pasando del poder clásico del capitalismo a un control de nuevo tipo.
Desprendido de los postulados de Foucault y Nietzsche, los poderes pastorales nos estarían llevando a:

  1. Pasar del encierro en nuestro propio cuerpo (narcicismo) al encierro en nuestra propia mente (autismo), tal como lo indican los videojuegos, el internet y en general la superexpansión del entretenimiento (TV, cine, etc.).
  2. El Laberinto de la superespecialización inmovilizante por vía del análisis de las posibilidades de lo mínimo (Diseño, Física Cuántica, Neurociencias, etc.). El sabio bruto como modelo de profesionista.
  3. La deslocalización laboral. No al trabajo seguro que implica un salario seguro, sino forzando la obligación de conectarse a múltiples posibilidades laborales como  única posibilidad de sobrevivencia.
  4. Reorientación de la deslocalización colectiva. La dependencia del salario para la sobrevivencia (en el contexto de la deslocalización laboral), y ya no de los colectivos, orilla a buscar apoyos en contactos personales que solamente generan una vaga relación mediante la figura del “favor”.
  5. La creación de un ser humano a modo del capitalismo moderno definido, según Castoriadis, como: Un individuo saltando de placer en placer, apático y consumista irredento.

Todo lo que hacen los poderes pastorales puede contrarrestarse con:

  1. Rehechura de la vida colectiva
  2. Anclaje de la sobrevivencia al empleo en comunidad y la actuación colectiva
  3. Rehechura de la camaradería por vía del activismo comunitario
  4. Despliegue de la creatividad sin vacas sagradas
  5. Todo esto es realizable en la autonomía de los colectivos, de donde saldría un nuevo ser humano que ya no respondiera a lo que consideramos indeseable como la explotación del hombre por el hombre, la maldad y la injusticia entre otras cosas.

Del pensar el infinito se pasó a pensar lo finito y de esto se está pasando a pensar lo finito ilimitado o sobreplegado como modelo de análisis y actuación humana. El capital se mueve, se adecúa y adecua las nuevas formas que enfrenta. El capitalismo está cambiando de piel y la creación de autonomías puede ser una alternativa a nuevos despotismos desprendidos de los movimientos que el capitalismo experimenta.
La piedra de toque es rehacer la vida colectiva mediante un empleo que de momento quizá no sea liberador, sino un instrumento de arraigo en las comunidades. A partir de ese empleo, y mediante la intervención social, puede inducirse la camaradería (al ya no tener que desplazarse hasta empleos lejanos y enajenantes). Entonces el propio activismo colectivo y colectivizante puede estimular y sostener (sobre todo sostener) la creatividad individual y colectiva que contrarreste el autismo que induce el capitalismo. De la rehechura de la vida colectiva deviene el resto, todo parte de darle un soporte económico a la vida, de ahí puede aspirarse ya a pensar en una nueva forma, distinta a la que Castoriadis define como el hombre del capitalismo.
Si Nietzsche solo resaltó lo que el superhombre no debía de ser y Foucault lo avanza hasta una genealogía de fines del siglo pasado, corresponde a nosotros abrir la posibilidad real de ese superhombre a veces solamente insinuado.

Jorge Luis Muñoz
Noviembre de 2013

*Ideas desprendidas del anexo al libro “Foucault” de Gilles Deleuze. Ed. Paidós. Barcelona, 1987.