Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

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Cambiar de Mentalidad

Estas notas surgen con la idea de ubicarse en el posible cambio de mentalidad que podría ocurrir ante el fracaso de la política tradicional de izquierda o digamos, más generalmente: progresista. En efecto al PRD y a toda la izquierda que actúa institucionalmente, desde partidos, organizaciones políticas, sociales y civiles independientes, los han cooptado, corrompido o esterilizado, ejemplo de esto último es el mismo López Obrador. El triste caso del PRD y otras organizaciones políticas y sociales es solo muestra del poder que ha adquirido el sistema para corromper o anular a toda posible oposición.
La mentalidad de izquierda se desgastó y nada ha podido hacer ante la embestida del poder que teje una red muy compacta de control. El maiceo al que somete el sistema a los más pobres, aunque no le ha resultado del todo, ha tenido gran eficacia y solo se ha visto contrarrestado en pocos lugares, como los dominados por los narcos o el EZLN. Justamente el narco muestra que un simple cambio de mentalidad aderezada con pobreza extrema es capaz de suscitar movimientos contrarios al gobierno (independientemente de que por su naturaleza no son contrarios al sistema).
El cambio de mentalidad en el narco ocurre cuando se asume que sí es posible enfrentar al gobierno. Ante esa mentalidad ni los procampos ni los microbancos ni las lecherías LICONSA ni las ayudas a madres solteras, viejitos o becarios han podido hacer nada. Y es que en efecto, toda ayuda gubernamental es limosna y eso ofende de muchas maneras a la dignidad humana de nuestro tiempo. Ese cambio de mentalidad de muchos pobres que los anima a unirse al narco, es un claro ejemplo de camino a seguir cuando se han agotado las posibilidades revolucionarias tradicionales.
La mentalidad progresista o de izquierda daba para mucho. Quienes militábamos en la izquierda allá por los 70s éramos capaces de darnos tiempo para ir a volantear, a destrozarte la garganta en la calzada vallejo para propagandizar entre los obreros a la vez que reunías fondos para tu propio movimiento. Los guerrilleros eran capaces de ofrendar su vida por su causa, dábamos dinero que no teníamos y pasábamos horas interminables planeando la revolución proletaria y discutiendo la pertinencia, veracidad, originalidad o viabilidad de las teorías que nos ocupaban. La cárcel era un incentivo y prueba de que se era revolucionario de a deveras. Hacíamos muchas cosas porque estábamos mentalizados para ello. Obviamente no estábamos mentalizados, como no lo estamos ahora, para construir autonomías, para intentar mundos nuevos. Pensábamos como el sistema, sea a favor o en contra pero como el sistema. Pensábamos a partir del sistema y por ello no hacíamos más que reproducirlo pese a que hace algunos milenios ya se sabía que a los sistemas hay que ignorarlos y avocarse al mundo al que se pertenece. Quizá por eso la mentalidad progresista o de izquierda se desgastó, porque pensar como el sistema, a partir del sistema solo trae revoluciones fracasadas, movimientos fracasados.
La mentalidad con que se asumen las cosas lo es todo. La mentalización sobre algo genera fe, convicción, ánimo, disponibilidad, sacrificio, refresca las ideas, revitaliza, etc. etc. Es lo que conocemos como “hacerse a la idea”. Mentalizarse en lo individual puede ser un asunto de disciplina más o menos fácil, pero la ocurrencia de una mentalización masiva es algo que tiene su propia lógica y que corre por caminos desconocidos.
Hoy por hoy no existe una mentalización en torno a trabajar en la construcción de autonomías. La mentalidad revolucionaria a lo más que llega es a plantearse revoluciones de orden marxista o de sustitución de un poder con otro. Crear autonomías parece pertenecer al orden de lo privado y a muy pocos se les ocurre que son del orden de lo público. No es que sea muy difícil la construcción de autonomías ni que sean planteamientos utópicos o descabellados, es simplemente que no existe una mentalización para ello.
La mentalidad autonomista debe aún formarse, incluso contra el sistema que no soporta otro tipo que su propia mentalidad y sus afines. Por desgracia, fuera de la intención de formar mentalidades autonomistas, no existe ningún otro lineamiento correcto para crear autonomías. Pero ya hay las condiciones para que crezca ese tipo de mentalidad, los caminos poco a poco se enderezan apuntando a la autonomía, será cosa de esperar. En tanto, este sitio se inscribe en esa intención de mentalización, si por ahí se logra algo, mucho será lo logrado. En lo personal no cultivo muchas esperanzas al respecto, solo hago lo que en consciencia creo que debo hacer.


Abril de 2014
Jorge Luis Muñoz