Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

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El Problema de la Revolución desde Abajo

El problema no radica en si hay explotadores o no, al fin de cuentas ellos operan igual que cualquiera; por eso cualquiera se convierte en déspota y explotador apenas tiene oportunidad de hacerlo. Esto es claro cuando vemos que mucha gente hace barbaridades motivada solamente por sus impulsos vitales (que no bajos instintos). El problema es aprender a modular esos impulsos vitales sin transformarlos en impulsos de muerte.
Pero ese es un problema secundario, el principal es la manera fija en que actuamos y pensamos. Nos cuesta mucho captar la realidad vigente y nos remitimos al pasado o a un futuro imaginado para normar nuestro pensamiento y conducta. Cuesta tanto trabajo lidiar con el presente que podemos tenerlo enfrente, teniendo además la idea clara de lo que es dado pensarse para ese presente y, aun así, somos incapaces de actuar conforme lo que vemos y lo que es dado pensar (distinto de lo tenemos como idea propia).
Eso que los sicólogos han tratado como fijaciones, estereotipos, traumas, etc. Los sociólogos y antropólogos como cultura, pautas, costumbres o ideología. Eso que los filósofos trabajan como dogmas, verdades, etc. Parece ser una condición humana que nos condena. No obstante todas esas categorías que nos atan a opiniones y conductas contrarias incluso a nuestros propios intereses, son insuficientes para entender por qué ante la evidencia no cambiamos de opinión y, por consiguiente, de conducta. Las respuestas de esos conceptos y teorías de las que se desprenden suelen ser circulares. Como explicación suelen ser buenas, pero lo sustancial no es explicar, sino posibilitar que tales fijaciones no existan. Pese a las más bellas explicaciones (provenientes de la sociología, la filosofía, la sicología, etc.) las conductas e ideas poco convenientes ante situaciones reales persisten. ¿De que nos sirve una explicación que no ayuda, una explicación que en vez de remediar malas conductas e ideas peores las refuerza en el mundo de la imaginación desbocada? Parece que la explicación que ofrece la noción de fijación solo sirve para justificar la existencia de la fijación misma y en todo caso, para transitar de una fijación a otra; situación muy conveniente para fines de control.
Por ejemplo, le digo a “x” que sus ideas y conductas no le ayudan, que se están reflejando en su cuerpo como enfermedades reales y como ansiedad y estrés. “x” lo reconoce a medias y por momentos lo acepta, pero no cambia de ideas ni de conductas persistiendo en ellas pese a que en muchísimas ocasiones evidencia llevar una vida infeliz, desagradable, que le induce ideas de huida, de suicidio, etc. Estas ideas y conductas “equivocadas” (que desde la cosmogonía del individuo no podrían serlo) se reflejan estadísticamente en las procesos histórico-sociales y políticos en general, pero lo “general” precisamente por ser estadístico no nos sirve para los propósitos que aquí se siguen. Ese contexto general del individuo e incluso, el contexto inmediato del mismo son influencias que difícilmente pueden aceptarse como explicación de las incoherencias que se asumen, toda vez que los perjuicios que se atraen con conductas e ideas “equivocadas” son “evidentes”.
Se subraya lo de “evidentes” en tanto que ahí parece radicar el problema. Los contextos general y particular del individuo se van a traducir en él, en versiones más o menos modificadas de los mismos, atendiendo a la particular estructura perceptual, conceptual y de experiencia de ese individuo; por tal motivo solo tendencialmente nos puede servir el contexto general y particular del individuo para explicar por qué éste abraza “lo que no le conviene”. Pero ¿Cómo se generó esa tendencia en el interactuar individuo-contexto (físico, familiar, social, político, religioso, etc.)? ¿Cómo pasa de tendencia a idea o conducta concreta del individuo? Al parecer las neurociencias podrían aportar alguna explicación de esas “rigideces”, de hecho, muchos neurocientíficos apuntan sus trabajos hacia el control del individuo mediante la manipulación de redes neurales cerebrales y de procesos sinápticos.
Ahí radicaría gran parte del problema, ya que al parecer conductas e ideas que aparentemente son “equivocadas” tiene su razón de ser en procesos VITALES, lo cual representa una defensa magnífica para su existencia. Los neurocientíficos están descubriendo esos procesos vitales y restaría esperar su aplicación para efectos de dominio o “liberación” del hombre.
Una acción liberadora del hombre debería estudiar si en efecto hay procesos vitales detrás de esas conductas e ideas “equivocadas”, cuáles son y que cosas vitales habría que cubrir para poder aspirar a que se abandone lo que al propio individuo no conviene. En su caso creo que habría que considerar que posiblemente resulte que al estar los procesos vitales profundamente arraigados a los contextos del individuo (físicos, sociales y de todo orden), estos solo pueden ser influenciados, cambiados o reconducidos conforme se cambien dichos contextos, por tanto habría que esperar que dichos contextos cambien para que esas ideas y conductas “equivocadas” cambien.
En lo particular, creo que atendiendo los procesos vitales del individuo se incide en sus conductas e ideas (observar que el empleo con llegar a ser tan infame es sostenido con la gente a costa de su propia sangre; nefasto y todo, el empleo atiende al proceso vital de la subsistencia), por ello, muchas de las doctrinas ponen en claro la necesidad de atender las condiciones materiales de existencia de la gente. Por otra parte, también es claro que se debe incidir en los contextos generales de la gente ya que estos necesariamente inciden en ideas y conductas individuales.
La tarea es pues, generar condiciones materiales de existencia de la gente, tales que atiendan sus impulsos vitales, a la vez que se incide en los contextos particulares y generales de la gente (contextos locales, nacionales y muncipales) que necesariamente se retratan a nivel individual y grupal.
Por ello se ha de empezar la reconstrucción de la vida colectiva con la creación de empresas que aporten empleo y con ello dinero y recursos para la vida. Paralelo a ello se debe intervenir socialmente con programas sociales, artísticos, etc. para soldar las empresas a las comunidades.

 

Julio primero del 2012
Jorge Luis Muñoz