Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

El sistema

La sobreimposición del sistema


Cuando visitamos diferentes regiones climáticas generalmente tenemos que adaptarnos al medio. No podemos andar semidesnudos (tal cual podríamos hacerlo en un ambiente selvático) en el ártico. El medio ambiente se sobreimpone y nos condiciona la supervivencia de mil maneras. Nuestro modo de vida ocurre en referencia a él, de muchos modos y estilos, pero siempre en referencia a él.
El sistema es exactamente igual, crea todo un ambiente social y cultural en torno al cual se facilita la supervivencia y en contra del cual se dificulta. No se hace imposible, solo se dificulta más o menos según los aspectos del sistema que contrariemos. Pero aún yendo en contra del sistema, éste se nos sobreimpone. Es decir, se sobreimpone yendo con él o contra él.
Incluso el sistema es referente de traducción-adaptación para lo que está fuera del sistema o que constituye un sistema diferente, por ello el sistema aparece tan natural, como si fuera producto de la relación humana simple y pura. Pero no es así; la cultura puede llegar a ser un sistema, aunque no necesariamente. Cultura y sistema naturalmente aparecen disociados: uno es producto del devenir humano que responde al desarrollo del hombre, el otro es un código orientado, regido y dirigido a la producción y reproducción de condiciones que soportan al sistema, a veces basado en la cultura, a veces impuesto artificialmente.
El sistema es más o menos rígido, pero no en el sentido de su inmovilidad, sino en el de una cierta invariabilidad de fines. En cuanto a su movilidad y variabilidad suele ser sumamente dinámico; a la inversa de la cultura, que se presenta como muy resistente al cambio. En el sistema todo cambia pero para que los fines se mantengan. Puede cambiar un sistema político completo, pero la concentración de poder y riqueza no. Pueden variar las formas de relación familiar, contenidos educativos, etc., pero nunca los caminos que posibilitan la concentración de la riqueza. De hecho puede haber y hay revoluciones, pero las pautas principales del sistema nunca cambian. Esas Pautas nunca son evidentes sino al cierre de cada época, cuando un sistema entra en crisis por su movilidad-inmóvil. Al contrario de la cultura que aparentemente no cambia, pero que en la duración es perfectamente distinguible en sus diferencias con la cultura de origen.
Un sistema es como un hoyo negro para las culturas, las absorbe, integra y destruye, conservando las pautas que lo renuevan e inyectan vitalidad. La cultura no se funda en fines sino en interrelaciones, mientras que lo sustancial de un sistema son sus fines, a los cuales se subordinan sus interrelaciones o las de las culturas que absorbió.

Jorge Luis Muñoz