Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

El sistema

Paga tu tributo y vete

Cuando eres joven crees que te puedes escapar sin pagar. El sistema te exige  todo para que estés a su disposición, pero ingenuamente crees que puedes escapar, que te puedes hacer buey o que vas a armar una revolución tal, que ya no se te va a exigir nada, que no te someterás, que no caerás en el consumo, que no caerás en la canalla ni en la doble moral. Crees que a ti no te va a pasar nada. Pero ahí está el sistema pensándote, pensando por ti, inmiscuido en todos y cada uno de tus pensamientos, de tus actos y de tus apetitos, mal encubiertos por tus impulsos de dinosaurio.
El dinosaurio, ese es el dolor de cabeza del sistema, porque el dinosaurio no conoce otras reglas que las que a su vez se hicieron sistema neuronal. Todo te lleva a la reproducción, a la conservación de la existencia a lo que se llega a oponer el sistema de mil maneras. Entonces es cuando se te ocurre tener varias mujeres, ser el que manda y cosas que desde los dinosaurios se repiten machaconamente entre la especie. Pronto te das cuenta que esos impulsos están reservados para los que están encumbrados en el sistema.
Te dan ganas de escapar. ¿A dónde? Todo huele a sistema, insistes en que tú puedes escapar pero no lo podrás hacer. Tienes que dar tributo y puedes vivir como quieras, esa es una prerrogativa que te da el sistema. Pagar tributo, mucho tributo o poco pero tienes que pagar.
Puede que no estés embrujado con las mieles de la fama, puede que ya no te pegue ser jodido, que hayas aprendido a vivir sin moverte en derredor del dinero e incluso puede que hayas superado aquellos impulsos que te exigen ser el chingón de la manada, tener poder, mando y lo que con ello conlleva de hembras y medios de sobrevivencia. Puedes incluso ser émulo de san Francisco y con eso y todo tienes que dar tributo al sistema.
Si vives allá por la sierra te buscan para que pagues tu tributo, no a diario, quizá ni periódicamente, pero de que pagas, pagas. Puede que no pagues en dinero ni en servicios directos al sistema, pero de muchas maneras vas a ayudar a engrandecer al sistema y ese es tu tributo. ¿Eres campesino de allá de la sierra? O siembras o apoyas de muchas manera la siembra de enervantes para que el sistema no estalle en la nariz de los cocos o en los pulmones de los marihuanos . ¿Vives en la ciudad? Estás dentro del sistema o no vives. A veces con un pie, a veces con los dos pero estás dentro.
Lo mejor es pagar tu tributo y haz lo que quieras o quizá tan solo lo que puedas.
Eres famoso, ese es tu tributo al sistema, no es el tributo a tu talento ni es un logro de tu cultura. Tampoco es el producto de tu tesón, muchos como tú quedaron en la orilla y ahora rumian su resentimiento o su desgracia y eran igual o más tesoneros que tú. Tu fama sirve para que seas un referente fácilmente asimilable de las directrices del sistema incluidas todas aquellas que nos parecen nocivas como la doble moral, la corrupción, etc. Eres punto de referencia y sostén para el sistema. Los famosos son famosos del sistema, no hay de otros. Los otros que creemos que son famosos, que así los consideramos en nuestro barrio o entorno social, en realidad son asuntos particulares que no van más allá de nuestro particular conocimiento y que así como echan fama, del mismo modo desaparecen. La memoria es mala, el sistema no olvida.
Eres rico. Si ya te sonrió la fortuna es solamente porque te pusiste o caíste a uno de esos caminos a donde el sistema lleva el dinero. No es por tu talento ni por tu audacia, es solo que el sistema requiere de esos nodos de concentración para reproducirse. No es fácil ser creativo para entretener a millones de seres cada vez más saturados con lo mismo. Por ello se requieren muchos recursos, mucha concentración de riqueza para experimentar locuras humanas e inhumanas pero que llenen de sueños a las cada vez más aburridas cabezas de los mejores elementos del sistema. No eres afortunado por ser rico. Solo eres rico. Igual da que seas tu o que sea otro, nada hay que no sature tus sentidos a las primeras untadas, a las primeras dosis o a las primeras experiencias. Ser rico solo alimenta tus instintos bestiales, no te hace más humano, no te hace mejor, ni peor. Es más ni siquiera te hace regular. Ser rico solo tiene sentido dentro del sistema, ser pobre también. De hecho, el sentido solo tiene sentido en el sistema. El sentido nace con el sistema tal cual dicen que el tiempo nació con el Big Bang.
Lograste tu cuota de poder. Ya conduces al sistema, eres responsable de que camine. No importa si continúas el camino del comunismo, del fascismo o del capitalismo más renano o más salvaje. Da lo mismo, la cosa es que el sistema camine. Tu trabajo es traducir todos esos desvíos cotidianos del sistema al sistema mismo. Hacer que el sistema se transforme sin que nada ocurra. O sea, hacer lo que hacía el PRI: Cambiar para que nada cambie.
¿Nihilismo de mierda, Escepticismo muy a modo para el sistema? Paga tu tributo y móntate en cualquiera de esas líneas de fuga que te atraviesan, que te seducen pero que sabes que algo de ellas no va. Para que no seas mártir solamente cuida que cualquier perversión del sistema que te seduzca no te llague la piel. Muérete como teporocho en algún rincón oscuro de tu existencia, vive alimentando esas líneas de fuga que escapan al sistema pero no te montes en ninguna, la fuerza centrípeta del sistema es mucha, móntate y déjalas ir. Escápate a diario del sistema, pero cuídate de no estarte escapando, ya que el escape es uno de los mejores métodos que el sistema tiene para perpetuarse. ¿Juego de palabras? Nada de eso, solamente escápate diferente a diario porque si pretendes una receta de escape ya estás dentro del sistema. Si crees que siguiendo una línea de fuga del sistema te escapas, ya estás dentro del sistema.
Dale al cesar lo que es del cesar y pélate a diario de él. No hagas tu enemigo al cesar, no gires en torno a él porque de esa forma te tiene atrapado.
¿Quieres ser revolucionario? Selo, que ese sea tu tributo al sistema, luego construye una revolución que no deje huella de sí misma, ya que el sistema requiere de revoluciones. ¿Quieres llevar una lucha comprometida? Comprométete, ese será tu tributo. Luego lleva tu compromiso como lo hizo San Francisco de Asís, quien decía que necesitaba poco para vivir y que lo poco que necesitaba lo necesitaba poco. Lleva tu compromiso más allá del sistema.


Jorge Luis Muñoz