Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

Teoría autonomista

El Papel de la Teoría


Hay mucha teoría, demasiada teoría pese a que se sabe de cierto la arbitrariedad de esta y su escasa correspondencia con lo que reconocemos como realidad. Nos empeñamos en producir teoría, en detallar sus vericuetos, en rehacer, enriquecer, inventar y pretender una y otra vez que se descubre algo trascendente. ¿Por qué esto es así? Hay teoría marxista, anarquista, neoliberal, esotérica, de extraterrestres, de literatura, y de un larguísimo etcétera, las cuales pretenden corresponder con ciertos hechos. No obstante, en la producción teórica parece que predominan los hechos favorables a las clases dominantes, limitándose las clases subordinadas a seguir los pasos de estos. De forma por demás hilarante, quienes se dicen del lado de los oprimidos producen toneladas de postulados teóricos, propuestas, denuncias, manifiestos y multitud de textos de todo orden, los cuales solamente se llegan a retratar en hechos dispersos: unidades productivas aisladas o de poco éxito, actos de protesta estériles o de escaso impacto, actos guerrilleros más simbólicos que efectivos y multitud de publicaciones y actividad periodística que respalda su producción teórica. La producción teórica contestataria pretende educar y reeducar, pese a que las instituciones educativas en su mayoría fungen como aparatos de control. Mismo papel que tienen los media, por lo que la producción teorético-educativa contestataria parece estéril.  
¿Para qué producir tanta teoría que resulta estéril para los efectos que se crea? Ni los proletarios han llegado al poder ni se ha conseguido liberación alguna. Hay pequeñas parcelas de ciertas libertades abiertas como las de los zapatistas, algunas comunidades dispersas y algunas personalidades ya deslindadas del sistema. Se ha logrado algo de lo que se pretendía, pero ni con mucho lo que se aspiraba ¿Entonces por qué se sigue produciendo tanta teoría?
Puede ya buscarse en internet y encontrarse suficiente producción teórica en casi cualquier campo para hacer una o varias revoluciones. Existen instructivos detallados para crear cualquier cantidad de nuevos mundos. Toda palabra escrita parece de más. ¿Tara generalizada, domino ineludible de las clases dominantes, necesidad del sistema de esa producción teórica?
Al parecer cualquier especulación cabe. No obstante y de acuerdo a la moda de las neurociencias parece que habría una causa prácticamente ineludible, aprovechada y estimulada por el sistema que se utiliza como válvula de escape. De eso debe haberse ya dicho bastante. Aquí solamente intentaré la moda neurocientífica para tratar de ver por qué ocurre eso lo que ya podríamos denominar: “Impulso teórico”.
No es el caso de alimentar la teoría, sino más bien invitar a alejarse de la teoría, pasar a los hechos, que sean las comunidades reintegradas y las integradas las que definan sobre qué quieren hacer teoría y si es que eso es lo que quieren.
Todo sistema y toda forma de vida se fundan en impulsos vitales y al parecer la recurrencia a la teoría es uno de esos impulsos vitales ineludibles como lo son el pensamiento, la intuición, la atención, etc. etc. Ese impulso teórico no refiere solamente a los grandes, medianos y pequeños planteamientos teóricos, sino que refiere a un cableado neural coherente, capaz de activarse-desactivarse ante estímulos internos o externos. Por ejemplo, si ocurre un impulso identificado con el hambre, se da una activación-desactivación que supone al impulso y su satisfacción o la certeza de satisfacción por venir. Un cableado neural coherente es aquel que reduce al mínimo una activación neural en bucle fuera de la consciencia (que es al parecer la que se vale del bucle para mantener activas las redes neurales que dan con ella).
Así pues un impulso teórico refiere toda aquella idea, teoría o referencia que permite dar coherencia a cierta visión del mundo con los fenómenos que la afectan y entre los datos que la integran. Un impulso teórico conforma nodos en los que confluyen diversas sinapsis armónicas. Éstas no son otra cosa que sinapsis que guardan coherencia mutua. Por ejemplo, si la red sináptica involucra a un nodo emotivo que sirve para entender ciertos hechos, para que haya armonía sináptica quedan excluidos nodos y sinapsis que contradigan a dicho nodo emotivo. De esa manera un impulso teórico permite comprender ciertos hechos desde cierta perspectiva.
Los impulsos teóricos conforman multitud de nodos teoréticos que permiten poseer múltiples posibilidades de entender o ubicar una misma cosa, al margen que en combinación con otros circuitos y nodos neurales estas comprensiones y ubicaciones puedan ser rechazadas, semiaceptadas, aceptadas o dejadas en suspenso (cosa ésta última que da origen a sinapsis o redes sináptics inarmónicas productoras de ansiedad, estrés, angustia, etc.).
La teoría tiene el papel vital de brindar un marco referencial al pensamiento. Dicho marco se caracteriza por ser generativo al proveer múltiples posibilidades de relacionar elementos vitales para el pensamiento (y por consiguiente para la vida) y de esa manera mantener activa a la atención.
El cerebro funciona primordialmente procesando estímulos relativos a peligros o conveniencias para la conservación de la vida. Trabaja comparando posibilidades para lo cual se sirve precisamente de la teoría. Distintas teorías posibilitan al pensamiento distintos puntos comparativos para poder evaluar momentos de peligro o de conveniencia para la vida.
Sabemos que la atención se centra sobre lo “raro”, “lo atípico” y que cuando eso ya está codificado, deja de llamar la atención. Tal codificación asocia lo que llama la atención a una conducta, la cual si no se asocia a su vez con un peligro o un apremio para la vida, deja de llamar la atención, pudiendo pasar a formar parte de los procesos automáticos del cerebro.
Por ello es importante la producción teórica aunque no esté asociada con verdades o validez alguna. La simple producción interpretativa, sea de orden mágico, científico, esotérico, especulativo o de opinión, ofrece al cerebro un marco para renovar los procesos certificativos que afectan a la vida. En tal sentido la producción teórica es pues una función vital.
No obstante la función vital de la teoría puede volverse fácilmente en su contrario y llevar a la muerte. Tal es el caso de cuando las fantasías se vuelven referente teorético para la gente. Un caso recurrente es el de la izquierda, la cual pretendiendo cambios que favorezcan a los pobres, acaban reproduciendo lo mismo que los oprime, sin entender cabalmente que la teoría se autoreproduce y que al utilizar los aparatos teóricos de las clases dominantes, lo único que se logra es reproducir a los mismos en múltiples versiones. La teoría autonomista deberá desprenderse de la actividad autonomista, esto es, de la actividad de la gente procurándose su propia subsistencia y no del pensamiento heredado.

Nov 2012