Autonomía

Notas Sobre Autonomía y Resistencia Para el Siglo XXI

Trayectoria

El Desierto Xochimilca


Después de mi salida del grupo Mecha, pasé un tiempo en la ESFM y cuando ya sentí muy pesada la carrera me fui a la ENAH. Según me habían dicho que ahí estaba la pura neta. Como yo era un mar de preguntas me fui gustoso de la ESFM tan solo para encontrarme que la neta era el marxismo. En la ENAH me fumé todo el marxismo de ese tiempo, incluso nos hicieron leer los tres tomos del capital. En ese entonces la ENAH no era una escuela de antropología, sino de marxismo.
Poco a poco me fui decepcionando del marxismo y sus conjuros si no te declarabas marxista puro. La militancia marxista era peor, por lo que acabé alejado de toda acción militante. No hace falta describir el mundo marxista de aquella época, ya se ha hecho en exceso y no vale dedicarle una línea más. Frecuenté entonces a los no marxistas y me aparte de mis furores revolucionarios, aunque no de mis inclinaciones grilleriles.
Trabajaba entonces en el seguro social y ahí vislumbré algo. Junto con algunos compañeros y la delegada de la Clínica 76, armamos un pequeño movimiento. Para nuestra sorpresa prendió y la gente empezó a participar con mucho entusiasmo. Pero de pronto se apareció un militante de izquierda y comenzó a tirar línea. Era un tal Filiberto que mordía y no soltaba. Logró desarticularnos quedándose él, al frente del movimiento el cual acabó muriendo. Nosotros planteábamos la creación de una coordinadora que coaligara distintas delegaciones de clínicas y hospitales, de hecho la creamos pero el tal Filiberto la dinamitó.
Como íbamos y armábamos bulla al sindicato, pronto comenzaron a insinuársenos de tal manera que nos quedaban dos alternativas: nos íbamos al radicalismo del tal Filiberto o nos acomodábamos en el sindicato. Me aparté de ambas. No me volví a ocupar de la grilla por mucho tiempo.
Un amigo me consiguió chamba en la UNAM allá por el 85 y de ahí me fui para Torreón. Trabajaba en el IMSS y daba clase en la UAC. Ahí intenté articular un proyecto productivo bajo el pretexto de armar una investigación. Como maestro ebanista pretendí enseñarles carpintería a los campesinos de Congregación Hidalgo para hacer cosas de madera y venderlas. Pronto aprendí dos cosas fundamentales. En primer lugar aprendí que estaba solo y que había que lograr apoyos para crear algo en el campo lagunero. La segunda cosa que aprendí fue que la gente no participa en nada a menos que la transparencia en el manejo de recursos sea totalmente diáfana. En la UAC había muchas trabas para apoyar la investigación, así que ante la oferta del amigo de meterme de nuevo a la UNAM me regresé al DF. No hubo nada, perdió su gallo y yo me quedé encampanado y sin chamba.
Como el tal amigo no podía con sus remordimientos me consiguió una entrevista en el CISEN. Me les colé. De ahí pasé de analista a Jefe de Planeación de inteligencia. Duré casi cuatro años hasta que me corrieron. Yo, gente de izquierda no iba por mucho tiempo, saldría de mis apuros económicos y me iba (así se lo dije a Rubido, mi último director, cuando me pidió mi renuncia), pero me quedé cuatro años en los que me enteré como se ligaban los narcos con los altos funcionarios, como la guerrilla estaba infiltrada por el gobierno, como se registraba a cada actor político y menudencias de esas. La información fuerte, la que delataba contubernios, crímenes, robos y demás, pasaba directamente de la gente de confianza a los directores. Si se pudiera tener acceso a esos archivos saldría el país que somos: una nación de saqueadores.
Saliendo del CISEN me fui directo al PRD y comencé la grilla. Hice campaña por Cárdenas en su segunda vuelta (en la primera fui testigo del fraude estando en el CISEN). Éramos entonces unos cuantos perredistas que nos reuníamos en casa de José de la Mora para planear la campaña. Entonces no había dinero y pintábamos bardas a veces con nuestros recursos, a veces con lo que nos daba el partido. La gente cooperaba de buena gana y hasta nos invitaban refrescos y cosas. No ganó Cárdenas pero sí “ganamos” todo Xochimilco.
Por alguna razón nunca tuve hueso ni lo pelee. Cárdenas nos impuso a una apodada la “tejana” y todo fue desorden. Como no tenía equipo me acerqué a Yola Torres y su marido Maltos que yo no sabía que eran bejaranistas. Con ellos llegué a ser asesor de Yola como diputada pero un buen día le renuncié, justamente cuando iba a ser mi comadre. Ahora tengo claro que con Yola no tenía futuro. Organicé a su sombra a colonos y se la hicimos de pedo al delegado. Yola quería que le bajáramos de volumen, pero yo quería hacer escándalo para armar algo más allá de la grilla. Ilusamente pretendía armar un movimiento con los colonos para convertir los asentamientos irregulares en vergeles. Quería convocar a profesionistas y estudiantes para que juntos se unieran a los colonos y de ahí surgiera algo de orden autonomista. No tenía claro qué ni cómo, pero confiaba que eso lo resolvería la gente.
Bajo mi iniciativa creamos el Movimiento Ciudadano Independiente con la mira antes expuesta, pero los bejaranos lo tomaron solamente como instrumento de presión para obtener puestos. Iluso de mí. No obstante alcancé a percibir que ya estaba yo viejo para ponerme en la cola de los bejaranos para ver cuando me tocaba algo bueno y a partir de ahí hacer lo que me proponía. Renuncié más con la intuición por delante que con una clara consciencia de lo que hacía.
Le hice una última lucha, me fui a ver a Faustino Soto y José de la Mora me incrustó en la estructura delegacional xochimilca. Me hicieron líder coordinador de proyectos, el puesto más bajo de la estructura. Juan González, entonces Jefe delegacional  me incluyó en sus juntas, en las que decía algunas incoherencias y agregaba “yo por ahí lo veo”. Traté de ser decente, pero dejé traslucir que por donde él decía era todo vago. Me excluyeron de sus juntas y a menos de un año de haberme integrado a la delegación renuncié. Me fui sin dar las cuotas que se le daban a Faustino para armar la grilla. Eso no ayudó. Faustino es ahora el cacique de Xochimilco, él pone delegados y funcionarios. De hecho es diputado en Guerrero. Caso raro, las masas lo adoran en Xochimilco y en Guerrero, lo que evidencia que detrás de él hay toda una mafia politiquera. ¿A qué me quedaba? la cola que traía Faustino era más larga que la de Yola. Ahora mismo su hermano postula para candidato a diputado, su chica ya lo es y su cuate del alma es también diputado por Xochimilco-Iztapalapa.
De ese desierto me salí y me puse a cultivar el sitio web que había construido cuando fui asesor de Yola Torres, funcionó de maravilla, pero como los usuarios no tenían ni idea del sitio, acabé reduciéndolo. Ahora funciona como algo turístico en espera de que algún día se reactive (ver: http://www.comunidadsur.autonomia.com.mx)
Busqué entonces la alternativa ciudadana, Fundamos el MTS con Eduardo Murueta, pero no cuajó. Eduardo se siguió solo y logró una comunidad de lista de correo. Formulamos los documentos básicos del MTS y no pasamos de ahí. Eduardo actualmente aspira a una diputación, su foro es muy activo aunque estéril.
Tanta esterilidad, tanto hacer para nada. Nunca pude convencer ni a Murueta (que es bien intencionado) ni a Pedro Castillo ni mucho menos a los grillos electoreros, de que había que retratarse primero en la sopa y de ahí saldrían cosas, incluso votos. Por más que les insistí en que se debería hacer lo que estaban haciendo, pero que habría que destinar algún esfuerzo y recursos para crear las “condiciones materiales de existencia” de un movimiento diferente, ciudadano.
Yo tenía algunas ideas al respecto, pero solo ahora las tengo claras, por ello esta botella al mar. Tengo claro que solo hay que devolver la palabra a la gente para que hable y así decida su destino. Sé que no va a pasar hasta que esta época sea un recuerdo, pero también sé que todo se empieza por algo, así sea tan solo una semilla.

Jorge Luis Muñoz
febrero de 2012